EL RODAJE EN EL QUE CASÍ PIERDE LA VIDA TOM CRUISE DURANTE UNA ESCENA DE ACCION.

 EL RODAJE EN EL QUE CASÍ PIERDE LA VIDA TOM CRUISE DURANTE UNA ESCENA DE ACCION.

Hay actores que interpretan el riesgo y otros que lo convierten en método de trabajo. A sus 62 años, Tom Cruise sigue instalado en esa segunda categoría, empeñado en demostrar que el espectáculo, para ser auténtico, tiene que doler un poco. Misión Imposible: Sentencia final no solo vuelve a poner a Ethan Hunt contra una amenaza global —la Entidad, ese enemigo intangible nacido de la tecnología—, sino que coloca al propio Cruise frente a su límite más incómodo: el tiempo que le queda de aire.

No es una caída desde las alturas ni una pirueta imposible lo que ha generado más conversación esta vez, aunque también haya biplanos y acantilados. El momento que ha dejado huella sucede bajo el agua, en el interior del naufragio del submarino Sevastopol. Allí, sumergido en un entorno claustrofóbico, el actor tuvo que enfrentarse a algo tan poco cinematográfico como respirar su propio dióxido de carbono. Diez minutos. Ese era el margen antes de que el cuerpo empezara a fallar. Cruzar esa línea no era una opción.

La secuencia exigió una logística descomunal: un tanque con millones de litros de agua, una plataforma móvil capaz de girar y sacudir el decorado y un sistema que permitiera repetir la acción sin comprometer la seguridad. Christopher McQuarrie, director y socio creativo de Cruise desde hace años, lo resume con una franqueza inquietante: todo debía parecer fuera de control, pero funcionar como un reloj. No habla en abstracto.

Ese nivel de compromiso tuvo consecuencias. El rodaje se alargó, el calendario se resintió y el presupuesto escaló hasta rozar cifras históricas, situando la película entre las producciones más caras del cine comercial. En Paramount se permiten bromear con el grado de implicación del actor, pero lo cierto es que Sentencia final se construyó como una prueba de resistencia tanto industrial como física.

En lo narrativo, Hunt no está solo. Regresan Benji y Luther, y Grace, el personaje de Hayley Atwell, ocupa definitivamente el espacio dejado por Ilsa Faust. Aun así, como ocurre tantas veces en la saga, hay misiones que solo pueden afrontarse en solitario, y no solo dentro de la ficción.

El camino hasta el estreno tampoco fue sencillo. Concebida inicialmente como la segunda parte directa de Sentencia mortal, la película acabó separándose en el tiempo tras problemas de producción y una taquilla menos explosiva de lo esperado. Quizá por eso Cruise evita responder cuando le preguntan si esta es su última misión. Sonríe, se detiene y se refugia en una respuesta tan simple como elusiva: “Vayan al cine”.

No confirma nada, pero tampoco lo necesita. Sentencia final funciona como película, como espectáculo extremo y como declaración de principios. Si es o no una despedida, solo el tiempo lo dirá. Lo que queda claro es que, para Tom Cruise, cada misión sigue siendo una cuestión de presente… y de supervivencia.



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