EL PAPEL QUE RECHAZO MERYL STREEP QUE LE PODÍA HABER REPORTADO UN OSCAR.
A lo largo de una carrera construida sobre el rigor, la versatilidad y una exigencia casi obsesiva consigo misma, Meryl Streep se ha convertido en una de las grandes figuras de la interpretación contemporánea. Cine, teatro y televisión han sido territorios naturales para una actriz capaz de transitar del melodrama romántico a la comedia musical o al retrato histórico con la misma solvencia. Títulos como Memorias de África, Los puentes de Madison, El diablo viste de Prada o Mamma Mia! dan buena cuenta de una filmografía marcada por el prestigio y el éxito popular.Reconocida en 2023 con el Premio Princesa de Asturias de las Artes, Streep ha encadenado proyectos memorables, aunque no todos los caminos que se abrieron ante ella llegaron a materializarse. Uno de los más llamativos fue Evita (1996), la ambiciosa adaptación del musical que finalmente protagonizó Madonna bajo la dirección de Alan Parker. Streep estuvo a punto de encarnar a Eva Perón y, de hecho, llegó a aceptar inicialmente el papel. Durante la fase de preparación, aprendió todas las canciones del filme y sorprendió al equipo de producción por su capacidad vocal, tal y como ella misma recordó en una entrevista con Los Angeles Times.
Sin embargo, antes de que comenzara el rodaje, la actriz decidió abandonar el proyecto. Nunca llegó a explicar públicamente los motivos de aquella renuncia, aunque sí confesó que la vivió como una “amarga decepción”. Con el tiempo, incluso intentó reincorporarse a la película, pero el proceso ya había avanzado demasiado y Madonna estaba firmemente asentada como protagonista.
Lejos de dramatizar en exceso, Streep asumió la situación con una mezcla de ironía y lucidez, recordando un consejo que le dio Albert Brooks: afrontar un reto gigantesco, deslumbrar y, aun así, enfrentarse a la indiferencia del “¿y qué?”. Una reflexión que resume bien la presión constante que acompaña a una carrera marcada por la excelencia.
Evita, ambientada en la Argentina de 1952, retrata la conmoción nacional tras la muerte de Eva Perón, figura clave del país, cuya vida la llevó de una infancia humilde a convertirse en primera dama y símbolo político. El reparto se completó con Antonio Banderas, Jonathan Pryce y Jimmy Nail, entre otros. Rodada entre Argentina, Hungría y Reino Unido, la película recaudó 141 millones de dólares y fue reconocida con un Oscar y un Globo de Oro por la canción You Must Love Me. Madonna, además, obtuvo el Globo de Oro a la mejor actriz, consolidando así su carrera cinematográfica.
Mientras tanto, Streep continuó encadenando proyectos de alto perfil como Los puentes de Madison o La sangre que nos une. Años después, Madonna recordaría a Alan Parker tras su fallecimiento con un mensaje de gratitud, subrayando el apoyo decisivo que recibió durante el rodaje de una película que retrataba a una mujer que murió con apenas 33 años y fue proclamada “Jefa Espiritual de la Nación”.

Indiscutiblemente el papel en manos de Meryl Streep le hubiera dado una dimensión que no le aportaba Madonna; papel por el que no ganó el Oscar, pero si un Globo de oro.
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