EL CINE DE LOS AÑOS 70
EL HIJO DEL ZORRO (1973)
REPARTO: ALBERTO DELL’ACQUA, FERNANDO SANCHO, WILLIAM BERGER, ELISA RAMIREZ, GEORGE WANG, MARINA MALFATTI, MARCO ZUANELLI, GORGIO DOLFIN, FRANCO FANTASIA, MARCELLO MONTI, CHARLY BRAVO
DIRECTOR: GIANFRANCO BOLDANELLO
MÚSICA: MARCELLO GIGANTE
PRODUCTORA: INTERNATIONAL ARTS FILMS
DURACIÓN: 83 min.
PAÍS: ITALIA, ESPAÑA
Bajo la etiqueta de “versión europea”, esta reinterpretación del mito de El Zorro se inscribe de lleno en esa fértil y desordenada tradición de coproducciones hispano-italianas que inundaron las pantallas durante los años sesenta y setenta. El guion lleva la firma de Joaquín Luis Romero Marchent, nombre fundamental del western europeo, aunque la verdadera curiosidad del proyecto reside en que el protagonista no es exactamente el Zorro legendario, sino su heredero directo, un reflejo algo más ligero y galante del héroe original.
Este nuevo Zorro es ante todo un aventurero seductor. Capa, espada y antifaz al servicio no solo del pueblo oprimido, sino también de un repertorio constante de conquistas femeninas. En esta ocasión, el trasfondo político lo sitúa en pleno México ocupado por las tropas del emperador Maximiliano, donde el enmascarado colabora con los rebeldes juaristas. Para ello, une fuerzas con un traficante de armas interpretado por William Berger, con el objetivo de trasladar un cargamento desde Estados Unidos hasta territorio mexicano.
El camino está salpicado de peligros previsibles: la inevitable damisela en apuros, Elisa Ramírez, un general tiránico encarnado por Fernando Sancho y su lugarteniente, Franco Fantasia. Todo responde a los códigos más reconocibles del género, sin apenas desviaciones ni sorpresas. La historia avanza con la mecánica habitual de aventuras, duelos, persecuciones y romances, sin grandes ambiciones narrativas.
La película pertenece de lleno al universo del spaghetti o paella western, aunque aplicada aquí al cine de capa y espada. Poco queda del Zorro literario creado por Johnston McCulley, sustituido por una figura más funcional, pensada para el consumo rápido y el entretenimiento sin complicaciones. No es una obra destacada, pero sí una muestra representativa de una industria que buscaba rentabilidad antes que prestigio.
El rodaje se desarrolló principalmente en España, aprovechando sus paisajes, mientras que las escenas de estudio se filmaron en Roma. El reparto combina rostros habituales del cine de género: el protagonista es Alberto Dell’Acqua —a menudo acreditado como Robert Widmark—, especialista y actor de segunda línea que aquí se mueve con soltura como espadachín acrobático, resolviendo los combates a base de saltos, piruetas y una esgrima más física que elegante.
Le acompañan intérpretes españoles como Fernando Sancho, Charly Bravo o Elisa Ramírez, junto a actores italianos como Franco y Andrea Fantasia, Maria Malfatti o el siempre llamativo George Wang. La banda sonora de Marcello Gigante aporta dinamismo y subraya el tono aventurero, mientras que la fotografía de Franco Delli Colli cumple con eficacia, sacando buen partido de los escenarios naturales.
La producción estuvo repartida entre Miguel Ángel Gil por parte española y Giovanni Vari por la italiana. En la dirección, Gianfranco Baldanello ofrece un trabajo funcional y poco inspirado. Antiguo ayudante de dirección, Baldanello firmó numerosos títulos del western europeo y del cine de aventuras, moviéndose siempre en terrenos modestos y sin una personalidad autoral marcada.


La peor pelicula que he visto del tema de El Zorro. Lo único positivo Fernando Sancho, William Berger totalmente desaprovechado.
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