EL CINE QUE VIENE... "CALIFORNIA SCHEAMIN", EL DEBUT EN LA DIRECCION DE JAMES McAVOY.

 EL CINE QUE VIENE... "CALIFORNIA SCHEAMIN", EL DEBUT EN LA DIRECCION DE JAMES McAVOY.

A comienzos de los años 2000, dos chavales escoceses decidieron que la identidad también podía ser un instrumento musical. No cambiaron de país, pero sí de acento; no cruzaron el Atlántico, pero aprendieron a sonar como si hubieran crecido en California. De aquella impostura nació una de las historias más insólitas del hip-hop británico. Ahora, el cine la rescata.

StudioCanal ha lanzado el tráiler oficial de California Schemin', el debut en la dirección de James McAvoy. El actor escocés, además de ponerse tras la cámara por primera vez en el largometraje, se reserva un pequeño papel en pantalla, casi como un guiño cómplice a la historia que está contando: la de quienes fingen hasta que la ficción amenaza con devorarlos.

Los verdaderos protagonistas son Seamus McLean Ross y Samuel Bottomley, encargados de dar vida a aquellos jóvenes que, bajo el nombre de Silibil N' Brains, se hicieron pasar por un dúo de rap californiano. Su audacia les llevó más lejos de lo que cualquiera habría imaginado: firmaron un contrato discográfico, aparecieron en la MTV y llegaron a colaborar con Eminem. El sueño parecía cumplido… hasta que la verdad salió a la superficie.

La película se basa en los hechos reales relatados por Gavin Bain en su autobiografía publicada en 2010, un testimonio que convertía la impostura en reflexión sobre identidad, ambición y pertenencia. McAvoy, lejos de abordar el material como simple comedia de enredo, parece inclinarse —según deja entrever el avance— por un tono que oscila entre la sátira y el drama juvenil, explorando tanto la euforia del éxito como el vértigo de la mentira sostenida.

Tras su paso por el Festival Internacional de Cine de Toronto, California Schemin' se estrenará en los cines del Reino Unido el próximo 10 de abril. En España, por ahora, su destino permanece incierto.

Entre acentos fingidos y beats prestados, la película promete algo más que una anécdota extravagante: la crónica de una época en la que la autenticidad era moneda de cambio y, paradójicamente, podía construirse a base de pura invención.



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