EL CINE CENTENARIO MAS ANTIGUO DE ESPAÑA SIGUE EN PIE, Y SE ENCUENTRA EN LA PROVINCIA DE VALENCIA.

 EL CINE CENTENARIO MAS ANTIGUO DE ESPAÑA SIGUE EN PIE, Y SE ENCUENTRA EN LA PROVINCIA DE VALENCIA.

Durante décadas, la historia del cine en España ha estado rodeada de certezas frágiles y discusiones recurrentes. Cada cierto tiempo reaparece la misma pregunta: ¿cuál fue el primer cine del país?, ¿qué sala puede presumir hoy de ser la más antigua? Las respuestas suelen dispersarse entre Madrid, antiguos teatros reconvertidos o locales que apenas dejaron rastro. Sin embargo, cuando se afinan los criterios y se acude a la documentación, el mapa se aclara con sorprendente nitidez.

En ese terreno de precisión histórica emerge con fuerza el Cine Cervantes de Torrent, un edificio levantado en 1911 en la provincia de Valencia que, a día de hoy, sigue en pie. No es solo una sala antigua: es el inmueble construido expresamente como cine más antiguo de España que se conserva. Así lo concluye una investigación firmada por Jorge Sánchez Antúnez tras cruzar archivos municipales, bibliografía especializada e inventarios estatales dedicados al patrimonio cinematográfico del siglo XX.

La clave está en el origen. A comienzos del siglo pasado, el cine aún era un huésped provisional, instalado en teatros, casinos, salones recreativos o edificios desacralizados. El Cervantes rompe con esa lógica desde su nacimiento. No se adapta: nace como cinematógrafo. Ese matiz resulta decisivo para los criterios que maneja el Instituto del Patrimonio Cultural de España dentro del Plan Nacional de Patrimonio del siglo XX, que desde 2014 cataloga y estudia salas históricas en todo el país. Bajo esas condiciones —edificio de nueva planta, uso exclusivo como cine y estructura reconocible— no existe ningún ejemplo anterior a 1911 que haya llegado hasta nuestros días.

La documentación municipal no deja lugar a dudas. El permiso para su construcción se concedió el 22 de septiembre de 1911, promovido por el hacendado Francisco Torán Fabiá tras la apertura de la calle que hoy lleva el nombre del cine. Desde el inicio, los textos oficiales hablan de “cinematógrafo”, y la fachada, de modernismo sobrio, ya lucía el rótulo de Cine Cervantes. Las proyecciones se consolidaron poco después, al menos desde la primavera de 1912.

Su trayectoria refleja también la evolución del ocio popular. En sus primeros años alternó cine y teatro; en los años cuarenta se reformó para aumentar el aforo; y en 1969 su interior cambió radicalmente al transformarse en sala de fiestas y discoteca. Aunque estas mutaciones alteraron el espacio, aún hoy pueden identificarse elementos esenciales de la estructura original: el patio de butacas, los palcos, el escenario. El problema es el estado actual. El edificio resiste, pero su interior acusa décadas de abandono. El Ayuntamiento de Torrent lo adquirió en 2020 y actuó sobre la fachada, aunque sigue sin existir un proyecto claro que garantice su conservación a largo plazo.

Resulta difícil no leer esta historia en clave colectiva. Durante buena parte del siglo XX, Torrent fue un referente cinematográfico en l’Horta Sud, solo por detrás de Valencia capital. Hubo estrenos anticipados, fines de semana abarrotados y hasta doce salas en funcionamiento entre finales de los cincuenta y principios de los sesenta. El último cine estable cerró en 1989, y el intento posterior en un centro comercial apenas sobrevivió hasta 1996. Con ese cierre se apagó un siglo de proyecciones continuadas en la ciudad.

Más allá de Torrent, la provincia guarda otro hito singular. En Serra, en plena Sierra Calderona, sigue activo el cine de verano más antiguo de España. Desde 1958, su pantalla al aire libre ha sobrevivido a modas, crisis y cambios tecnológicos. Nacido de una iniciativa vecinal humilde, terminó siendo pionero en la transición al digital, demostrando que la historia del cine también se escribe desde la perseverancia cotidiana.

Entre ruinas, pantallas estivales y archivos, el cine español conserva aún fragmentos vivos de su memoria. Solo falta decidir si queremos que sigan contando su historia.



Comentarios

  1. Es una lastima que se dejen perder estos locales y lo peor que se haya dejado de proyectar cine. En mi pueblo habían tres cines según me han contado en la edad de gloria del séptimo arte, hoy día son dos locales comerciales y un tercero jamás se llego a reabrir después de su cierre, hoy día esta tapiado con un muro de tochos.

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