CRONICAS DESDE BERLIN, 81 ARTISTAS ENTRE LOS QUE SE ENCUENTRA JAVIER BARDEM QUIEREN HABLAR DE POLITICA.
CRONICAS DESDE BERLIN, 81 ARTISTAS ENTRE LOS QUE SE ENCUENTRA JAVIER BARDEM QUIEREN HABLAR DE POLITICA.
El cine, tantas veces refugio de la realidad, se ha convertido de nuevo en espejo incómodo de su tiempo. En plena edición de la Berlinale, un grupo de 81 artistas internacionales ha hecho pública una carta abierta en la que cuestionan el silencio del certamen respecto a la situación en Gaza y denuncian lo que consideran una censura de voces críticas. Entre los firmantes figuran nombres de peso como Tilda Swinton, Javier Bardem, Tatiana Maslany, Mike Leigh, Adam McKay o Peter Mullan.La misiva, difundida el 17 de febrero, reclama al festival una declaración explícita que condene lo que los firmantes califican de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad en Gaza, señalando que la Berlinale sí ha adoptado posturas públicas en conflictos como los de Irán o Ucrania. También expresan inquietud por lo que interpretan como restricciones a la libertad de expresión de artistas críticos con la política israelí o con el respaldo del Gobierno alemán, principal financiador del evento.
La polémica se intensificó tras las declaraciones del presidente del jurado de esta edición, Wim Wenders, quien sugirió que los artistas deberían mantenerse al margen de la política y defendió que el cine es “lo contrario de la política”. Sus palabras provocaron debate inmediato en redes y entre participantes del certamen. La escritora Arundhati Roy canceló su presencia prevista calificando los comentarios de “inconcebibles”, mientras invitados como Michelle Yeoh o Neil Patrick Harris fueron interpelados públicamente sobre el tema.
La directora del festival, Tricia Tuttle, respondió en un comunicado que la libertad de expresión existe dentro de la Berlinale, aunque recordó que ningún cineasta debería sentirse obligado a pronunciarse sobre todos los debates políticos que rodean al certamen. Por ahora, la organización no ha anunciado nuevas medidas ni la declaración específica que solicitan los firmantes.
Más allá del caso concreto, el episodio reabre una vieja pregunta: ¿puede el cine separarse del mundo que lo rodea? En Berlín, ciudad marcada por su propia historia política, la respuesta vuelve a ser incómoda. La pantalla proyecta historias, sí, pero también las tensiones de la época en que se enciende el proyector. Y en ese cruce entre arte y conciencia, el debate parece lejos de apagarse.
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Se supone que en un Festival de cine, lo que se intenta promover es la cultura y el arte,... NOOOOOOOOOO la política. Me posiciono del lado de Michelle Yeoh, toda una dama y de Wim Wenders. Si quieren hablar de política que ha se hagan políticos.
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