EL OJO CRITICO
COSAS PEQUEÑAS COMO ESTAS (2024)
REPARTO: CILLIAN MURPHY, EILEEN WALSH, MICHELLE FAIRLEY, EMILY WATSON, CLARE DUNNE, HELEN BEHAN, CIARAN HINDS, IAN O’REILLY, ELLA CANNON, AMY DE BRHUN, JOANNE CRAWFORD, ABBY FITZ, TOM LEAVEY, CILLIAN O’GAIRBHI
DIRECTOR: TIM MIELANTS
MÚSICA: SENJAN JANSEN
PRODUCTORA: BIG THINGS FILMS
DURACIÓN: 96 min.
PAÍS: IRLANDA
La propuesta aspira a un cine serio, consciente de su peso moral, y eso se nota desde la primera escena. La película se adentra en un territorio incómodo: el de las culpas compartidas, los silencios heredados y la cobardía cotidiana frente a estructuras de poder que parecen inamovibles. Es un tema necesario y doloroso, abordado con respeto, aunque no siempre con la intensidad dramática que cabría esperar. La sensación persistente es la de una historia que se mantiene a distancia, como si temiera implicarse del todo emocionalmente.
En el centro del relato está Bill Furlong, un hombre común atrapado entre su vida familiar y una verdad que comienza a volverse insoportable. Cillian Murphy construye al personaje desde la contención física y emocional: miradas cansadas, gestos mínimos, una humanidad frágil que sostiene el conjunto incluso cuando el guion se enfría. Su interpretación aporta una densidad moral que la película, por momentos, parece incapaz de desarrollar por sí sola.
La dirección de Tim Mielants opta por una austeridad casi radical. Todo está medido, contenido, reprimido. Los silencios pesan más que los diálogos y la puesta en escena rehúye cualquier énfasis dramático evidente. Esa elección refuerza la idea de un entorno social paralizado por la costumbre y el miedo, pero también termina por asfixiar el relato. La solemnidad constante se convierte en una barrera que impide que el conflicto estalle con la fuerza que promete.
La fotografía, dominada por grises y azules apagados, subraya la dureza de la Irlanda de los años ochenta, un paisaje húmedo y sombrío donde la rutina funciona como anestesia moral. Sin embargo, esa coherencia estética acaba jugando en contra, acentuando una monotonía que aplana el impacto emocional.
El resultado es un filme honesto y respetable, con momentos de auténtica lucidez sobre la sumisión silenciosa y el precio de mirar hacia otro lado. Pero su obsesión por la contención y el tono grave lo alejan de una experiencia verdaderamente conmovedora. Más que sacudir, observa; más que herir, reflexiona. Y en ese equilibrio, pierde parte de su potencia.


El principal problema de esta pelicula es el ritmo lento y por otro lado un final abrupto donde esperas algo mas; por otro lado es una critico retrato sobre la iglesia, un estamento por aquella época con mucho poder y en donde a veces se practicaban métodos poco éticos. Lo mejor es la interpretación de Cillian Murphy en la piel de un personaje continuamente atormentado. Buena pelicula.
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