BENEDICT CUMBERBATCH AL FRENTE DE UNA PELICULA DE AMBIENTE BELICO BASADA EN HECHOS REALES.

 BENEDICT CUMBERBATCH AL FRENTE DE UNA PELICULA DE AMBIENTE BELICO BASADA EN HECHOS REALES.

En los márgenes finales de las guerras de Irak y Afganistán se sitúa Last Flight, un thriller de vocación humanitaria que ya empieza a perfilarse como uno de los proyectos más ambiciosos del cine político reciente. La película estará protagonizada por Benedict Cumberbatch, que vuelve a implicarse en una historia de fuerte carga moral tanto delante como detrás de la cámara.

El relato nace de una experiencia real. Kirk Wallace Johnson, antiguo coordinador de USAID durante la reconstrucción de Faluya, vivió de primera mano las consecuencias humanas del conflicto. A partir de ese trabajo impulsó el Proyecto List, una iniciativa destinada a reubicar a ciudadanos iraquíes que habían colaborado con las tropas aliadas, y más tarde participó junto al senador Ted Kennedy en el desarrollo del programa de Visas Especiales de Inmigrante para iraquíes y afganos. Esa trayectoria personal es la que sirve de base al guion que él mismo firma.

La película, dirigida por Babak Anvari (Hallow Road), sigue los pasos de Ali, un joven afgano atrapado en un país que se desmorona, decidido a salvar a su familia en medio del caos. Su única esperanza pasa por un contacto remoto: Johnson, un estadounidense a miles de kilómetros que carga con sus propios fantasmas de guerra y que se convierte en el inesperado hilo de vida en una misión de escape tan precaria como desesperada.

Con una producción de carácter internacional, Last Flight tiene previsto iniciar su rodaje en mayo de 2026, con localizaciones repartidas entre Reino Unido, Marruecos y Jordania. El proyecto cuenta con el respaldo de Two & Two y SunnyMarch, la productora de Cumberbatch, que además ejerce como productor ejecutivo junto a Dave Bishop, George Hamilton y James Pugh, de Protagonist Pictures. Lucan Toh y el propio Anvari producen para Two & Two, mientras que Leah Clarke y Adam Ackland lo hacen para SunnyMarch.

Desde la productora definen la película como “una aventura conmovedora y emocionante”, pero también como una llamada directa a la acción: un recordatorio de que, incluso desde el otro lado del mundo, con apenas un teléfono, conexión a internet y voluntad de ayudar, es posible cambiar el destino de alguien. Un mensaje sencillo, pero urgente, que Last Flight aspira a convertir en cine.



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