ALAN RITCHSON Y SU MODO DE VIDA ALEJADO DEL DE UNA ESTRELLA DEL CINE.
Durante años, Alan Ritchson fue uno de esos rostros reconocibles pero difíciles de ubicar. Aparecía aquí y allá, desde Smallville hasta papeles secundarios en producciones de distinto calibre, siempre con una presencia física imposible de ignorar. Sin embargo, fue Reacher la que lo sacó definitivamente del anonimato relativo y lo colocó en el centro del cine de acción contemporáneo. La serie de Prime Video España no solo lo convirtió en una estrella global, sino que lo consolidó como el nuevo arquetipo del héroe duro: enorme, intimidante y sorprendentemente carismático.Hollywood suele buscar juventud cuando piensa en músculo y violencia coreografiada, pero Ritchson ha llegado para romper esa lógica. Superados los 40, su físico compensa cualquier signo de madurez, y su popularidad no deja de crecer. Tanto es así que su agenda futura empieza a llenarse de proyectos llamativos, como The Man with a Bag, una comedia navideña en la que podría compartir pantalla con Arnold Schwarzenegger, el mito fundacional del cine de acción moderno. No es poca cosa.
Ese salto profesional, sin embargo, tuvo consecuencias inesperadas en su vida privada. Ritchson conoció a su mujer siendo muy joven, se casó pronto y formó una familia lejos del ruido de Los Ángeles, instalándose en Florida. Durante años, ese hogar fue su base mientras se desplazaba puntualmente a rodajes. Pero Reacher no era un trabajo más: varias temporadas, largas estancias fuera y una dedicación absoluta. La solución fue radical.
Poco después de firmar el contrato, la familia decidió vender su casa y adoptar una vida nómada. Desde entonces, siguen a Ritchson por cada rodaje, alojándose en hoteles, resorts y apartamentos temporales. No es exactamente la épica polvorienta de Las uvas de la ira. Aquí no hay miseria ni carreteras desesperadas: la antigua vivienda estaba valorada en varios millones de dólares y el salario del actor no ha hecho más que aumentar. Si alguien quiere cruzarse con él en plena producción, haría bien en mirar primero el hotel de cinco estrellas más cercano.
Eso no significa que todo sea glamour. El propio Ritchson se encarga a menudo de los desplazamientos familiares y recientemente compartió en Instagram una escena bastante menos heroica: una sucesión de curvas, varios niños mareados y el interior de su carísimo coche convertido en zona cero de una epidemia de vómitos. Lejos de dramatizarlo, dejó un mensaje simple y casi tierno: “Papás, no os enfadéis si esto pasa. No es importante”.
Quizá ahí esté la clave de su atractivo actual. Bajo el físico de titán y el aura de estrella en ascenso, Alan Ritchson sigue proyectando la imagen de alguien sorprendentemente cercano, incluso cuando vive —literalmente— de hotel en hotel.

Si a él le gusta este tipo de vida y a su familia también, pues me alegro por él por su vida nómada. Me recuerda al estilo de vida nómada de la familia protagonista de la pelicula "Tres vidas errantes".
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