WICKED: PARTE II (2025)

 EL OJO CRITICO

WICKED: PARTE II (2025)
REPARTO: CYNTHIA ERIVO, ARIANA GRANDE, JONATHAN BAILEY, MICHELLE YEOH, JEFF GOLDBLUM, MARISSA BODE, ETHAN SLATER, BOWEN YANG, ADAM JAMES, COLMAN DOMINGO, ERIN BATTLE, EMILY TIERNEY, RICARDO LUDGERO SOUZA
DIRECTOR: JOHN M. CHU
MÚSICA: STEPHEN SCHWARTZ, JOHN POWELL
PRODUCTORA: UNIVERSAL PICTURES
DURACIÓN: 142 min.
PAÍS: ESTADOS UNIDOS
Cerrar Wicked era una tarea ingrata desde el principio. El propio material original establece una jerarquía clara entre actos, y el primero juega en una liga difícilmente alcanzable. Aun así, esta segunda parte no intenta competir con su predecesora, sino dialogar con ella y ofrecer un desenlace que apuesta por la emoción, la belleza visual y una notable coherencia artística. Y en ese objetivo, la película sale más que airosa.


El peso emocional del relato recae, de forma evidente, en Glinda. Ariana Grande no solo confirma lo que ya apuntaba en la primera entrega, sino que se convierte en el auténtico eje del film. Su transformación hacia el icono del hada buena está construida con una delicadeza poco habitual en el género: hay fragilidad, culpa, lealtad y una comprensión madura de la amistad como sacrificio. Grande domina los silencios tanto como las canciones, y en más de una escena una simple mirada basta para condensar todo el trayecto vital del personaje. Ese viaje íntimo, doloroso y luminoso, es el verdadero corazón de la película.

Cynthia Erivo, por su parte, vuelve a demostrar que Elphaba no es un papel que se interprete, sino una identidad que se habita. Su entrega es absoluta, física y emocional, y cada gesto refuerza la humanidad de un personaje condenado a ser malinterpretado. Erivo aporta una profundidad que evita cualquier tentación de exceso y la sitúa con naturalidad entre las grandes encarnaciones de la Bruja del Oeste.

En el reparto secundario, Jonathan Bailey destaca por una vulnerabilidad sincera que sostiene el conflicto romántico con una verdad casi palpable. Jeff Goldblum se mueve con evidente placer dentro del juego del Mago de Oz, aportando ironía, ambigüedad y un carisma inquietante muy acorde al personaje. Michelle Yeoh, más oscura y manipuladora que antes, disfruta del papel con una malicia elegante; su fuerza interpretativa compensa cualquier límite vocal y refuerza la amenaza que representa.

Es cierto que esta segunda parte no alcanza la contundencia narrativa ni el impacto emocional del primer acto, pero exigirlo sería injusto. Lo que sí consigue es algo igual de valioso: cerrar el viaje con dignidad, sensibilidad y un acabado visual espléndido. No busca eclipsar lo ya logrado, sino celebrarlo. Y en tiempos donde el musical lucha por reinventarse, eso es, sin duda, un triunfo.




Comentarios

  1. A mi esta segunda entrega de Wicked me provoca un aburrimiento y hastió total, por su exceso de canciones, y es que esas canciones dulzonas al estilo Disney, me provocan somnolencia y no lo voy a negar alguna cabezada di al visionar el film. Lo único interesante que vi en ella, fue la de intentar enlazar esta historia con la del film clásico, eso si sin profundizar en el personaje de Dorothy. En fin, para mi,....flojita.

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