SKETCH. CUIDADO CON LO QUE DIBUJAS (2024)

 EL OJO CRITICO

SKETCH. CUIDADO CON LO QUE DIBUJAS (2024)


REPARTO: TONY HALE, BIANCA BERRY TARANTINO, KUE LAWRENCE, KALON COX, D’ARCY CARDEN, JAXEN KENNER, GENESIS ROSE BROWN, RANDA NEWMAN, ALLIE McCULLOCH, NADIA BENAVIDES, DAJANAE COLE, ARIELLE PREPETIT
DIRECTOR: SETH WORLEY
MÚSICA: CODY FRY
PRODUCTORA: MORPHAN TIME PRODUCTIONS
DURACIÓN: 92 min.
PAÍS: ESTADOS UNIDOS
En mitad de este ruido constante de secuelas encadenadas, universos compartidos hasta la asfixia y remakes de cosas que nadie había pedido, resulta casi desconcertante encontrarse con una película que no adapta nada, no reimagina nada y no pertenece a nada previo. Sketch no viene de un cómic olvidado, ni de una novela juvenil, ni de una cinta extranjera que “ya funcionó allí”. Es una historia nueva, punto. Y que hoy haya que subrayar esto como una virtud dice mucho del estado actual de Hollywood.

A primera vista, Sketch parece jugar en terreno conocido: un grupo de niños, un lago con propiedades extrañas, un accidente y la aparición de criaturas que convierten el entorno en un pequeño caos fantástico. El planteamiento remite a ese cine de aventuras familiares de toda la vida, con chavales corriendo de un lado a otro, soluciones improvisadas y un tono ligero que invita a pensar en una tarde veraniega sin mayores sobresaltos. Todo parece bastante inocente, casi rutinario.

Pero la película guarda otra carta bajo la manga. Sin hacer ruido, sin subrayados ni golpes de efecto, va construyendo una historia mucho más delicada y dolorosa: la de una familia rota por la reciente muerte de la madre. El padre, los dos hijos y la incapacidad de comunicarse entre ellos, de llenar un vacío que lo ocupa todo. Esa es la verdadera columna vertebral del film, y cuando emerge lo hace con una naturalidad desarmante. Sketch no abandona la aventura, pero la impregna de duelo, de tristeza contenida y de una emoción sincera que le da un alma muy poco habitual en este tipo de propuestas.

No estamos, ni mucho menos, ante la película del año. El conjunto funciona mejor de lo que cabía esperar, pero no es redondo. Hay chistes que aterrizan bien y otros que se estiran más de la cuenta, insistiendo en una gracia que ya había dado de sí a la primera. La comedia está presente y es efectiva en general, pero no siempre afinada. Aun así, el tono ligero nunca traiciona la honestidad emocional de fondo, y eso juega a su favor.

Lo verdaderamente sorprendente es el tratamiento de los niños. Y esto lo digo desde la más absoluta desconfianza previa: suelen ser el eslabón más cargante del cine familiar. Aquí ocurre justo lo contrario. Son carismáticos, ingeniosos y creíbles, y cargan con buena parte del peso emocional de la historia. Funcionan como personajes, no como accesorios. En cambio, cuando la película se desplaza hacia los adultos —el padre y su hermana— el ritmo se resiente. Esas secuencias tienden a la redundancia y tardan demasiado en llegar a conclusiones que ya se intuían, rompiendo en parte la fluidez del conjunto.

En el apartado visual, los monstruos son una delicia: creativos, simpáticos y con un diseño que invita tanto a la amenaza como a la fascinación. Las soluciones que idean los niños para enfrentarse a ellos tienen imaginación y recuerdan, salvando las distancias, a aquel Pesadillas de 2015 con Jack Black, aunque aquí el resultado es más sólido. Tony Hale, eterno secundario de lujo, se pone al frente con un registro sorprendentemente contenido. Sigue siendo un gran cómico, pero sabe cuándo frenar, cuándo dejar respirar al personaje y cuándo asomar, solo un poco, su vis cómica habitual. Está estupendo.

Lo que sí chirría es cierto uso de la magia como comodín narrativo. El lago, el pantano, la leyenda que todo lo explica y nada se explica a la vez. No hace falta un manual de instrucciones, pero una mínima contextualización habría ayudado a que ese elemento no pareciera una solución arbitraria sacada de la manga. Aun así, es un defecto menor dentro de una propuesta que, si entras en su juego, tiene mucho que ofrecer.

Sketch es una película de aventuras familiares, sí, pero también es una historia que no trata a los niños como idiotas, que confía en su sensibilidad y en la del espectador. En 2025, eso ya es casi un acto de rebeldía. Y solo por eso, merece ser celebrada.

Comentarios

  1. Una buena pelicula para toda la familia con un aire muy ochentero que no es nada superficial ya que habla de temas tan profundos como el sentimiento de duelo, todo ello muy bien narrado. Una pelicula muy recomendable y una oportunidad de recuperar la nostalgia por un cine bien hecho que sabía conectar con el publico.

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