SAM RAIMI REVELA SU RECETA PARA CONSEGUIR QUE LA SANGRE LUZCA PERFECTA EN LA PANTALLA.

 SAM RAIMI REVELA SU RECETA PARA CONSEGUIR QUE LA SANGRE LUZCA PERFECTA EN LA PANTALLA.

Sam Raimi regresa a uno de sus territorios naturales con Send Help (Enviad ayuda), una película que combina horror, comedia negra y situaciones límite con el pulso juguetón de un cineasta que nunca ha perdido el gusto por el exceso controlado. El filme llega a los cines el viernes 30 de enero y plantea un punto de partida tan simple como cruel: dos compañeros de trabajo sobreviven a un accidente aéreo y despiertan atrapados en una isla desierta, obligados a convivir cuando la rivalidad profesional aún está lejos de haberse apagado.

A partir de ahí, la supervivencia se convierte en un campo de batalla psicológico. Rachel McAdams y Dylan O’Brien encabezan el reparto dando vida a Linda y Bradley, dos personajes que alternan alianzas frágiles, venganzas larvadas y decisiones desesperadas en un entorno que no concede tregua. Aventuras, suspense, terror y un humor cada vez más retorcido se mezclan en una propuesta que encaja a la perfección con el ADN creativo de Raimi, quien no se adentraba con tanta claridad en este registro desde Arrástrame al infierno.

El guion corre a cargo de Damian Shannon y Mark Swift, veteranos del género responsables de títulos como Freddy contra Jason y el remake de Viernes 13 de 2009. Su escritura sostiene una tensión constante, alimentada por situaciones extremas que rozan lo absurdo y por un progresivo desvelamiento de las verdaderas intenciones de sus protagonistas. Nada es estable en Send Help: cada giro parece diseñado para descolocar al espectador y empujar la historia hacia territorios cada vez más imprevisibles.

Aunque lejos de los excesos más salvajes de su primera etapa, la mano del creador de Posesión infernal se deja sentir con claridad. Especialmente en el uso del humor físico y en ciertos estallidos visuales que remiten, de forma consciente, a la trilogía protagonizada por Ash Williams. El rodaje en Tailandia aporta una textura exótica y asfixiante al relato, mientras que la reunión de Raimi con colaboradores históricos como el compositor Danny Elfman y el director de fotografía Bill Pope refuerza esa sensación de regreso a casa, incluso cuando el tono es más contenido.

En plena promoción del filme, Raimi sorprendió con una anécdota que resume bien su relación casi artesanal con el género. En una entrevista reciente, explicó con detalle cómo se fabrica la sangre falsa en el cine: una mezcla espesa de jarabe de caramelo, colorante rojo, un toque de azul para evitar un aspecto demasiado aireado y un poco de café para oscurecer el tono. Una receta tan precisa como reveladora de la experiencia acumulada desde que empezó a rodar con apenas veinte años.

El director incluso advirtió sobre el comportamiento del líquido en escena, señalando que su viscosidad exige cierta pericia, ya que se desplaza más lentamente que el agua. “No es por presumir, pero aquí estoy, sé cómo hacer sangre”, remató entre risas, dejando claro que, más allá del paso del tiempo, sigue siendo un maestro que conoce cada engranaje del género que lo vio nacer.

Send Help no solo marca el regreso de Sam Raimi al horror con sello propio, sino que confirma que su cine, incluso cuando se modera, sigue moviéndose con naturalidad entre la carcajada nerviosa y el escalofrío. Un equilibrio que pocos directores saben manejar con tanta soltura.



Comentarios

  1. Sam Raimi todo un maestro del cine de terror. Inolvidable su trilogía de Posesión infernal.

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