¿QUIEN ES EL ACTOR QUE OSTENTA EL RECORD DE MUERTES EN EL CINE?

 ¿QUIEN ES EL ACTOR QUE OSTENTA EL RECORD DE MUERTES EN EL CINE?

Morirse en el cine no es, ni mucho menos, garantía de grandeza. A veces lo es —ahí quedan para siempre la caída final de Espartaco, el disparo que apaga a Kevin Spacey en L.A. Confidential o la mirada rota de Willem Dafoe en Platoon—, pero no es de eso de lo que va esta historia. Aquí no hablamos de muertes memorables por su calidad dramática, sino de algo mucho más prosaico: la reiteración.

Porque hay actores cuya relación con la muerte en pantalla es casi contractual. Se suele citar a Sean Bean como el gran mártir del cine y la televisión, hasta el punto de que el propio actor llegó a pedir que dejaran de matarlo. Keanu Reeves también aparece a menudo en estas conversaciones, aunque más por fama que por estadística. Incluso Steve Buscemi pasó por ese territorio, con la ironía suprema de ser el único superviviente de Reservoir Dogs, una película en la que cae prácticamente todo el mundo menos él.

Pero todos ellos juegan en otra liga cuando entra en escena Danny Trejo. Ahí se acaba la discusión.

Trejo ha construido una carrera sólida, reconocible y perfectamente coherente con un detalle inapelable: muere mucho. Muchísimo. Uno de los ejemplos más recordados lo dejó en Breaking Bad, donde interpretaba a Tortuga, un delincuente dispuesto a colaborar con la DEA. Su arco narrativo se resuelve de forma tan abrupta como creativa: su cabeza acaba sobre el caparazón de una tortuga… que explota ante los ojos de Hank Schrader. Para el espectador, un shock inolvidable. Para Trejo, un martes cualquiera.

Las cifras hablan solas. Desde que empezó a aparecer con regularidad en cine y televisión, Danny Trejo ha muerto en pantalla 89 veces. Y la cuenta sigue abierta, porque Machete —y su portador— se niegan a jubilarse. A cierta distancia aparece Christopher Lee, que aun así encontró la forma de morir como Drácula, como Momia y hasta como Saruman, sumando 78 caídas. Detrás vienen Lance Henriksen (74), Udo Kier (73), Eric Roberts (72) o Ron Perlman (65), todos ellos expertos en no llegar vivos a los créditos finales.

Para encontrar a Sean Bean hay que descender hasta el puesto 35 de esta peculiar clasificación, justo por encima de Nicolas Cage. Y Keanu Reeves, directamente, ni aparece entre los 183 intérpretes con menor esperanza de vida en pantalla. El ranking lo cierra Daniel Day-Lewis con cinco muertes, una cifra modesta que, considerando lo breve y selecta que es su filmografía, tampoco resulta tan desdeñable.

Cantidad no es igual a calidad, desde luego. Pero si existe un Óscar invisible al actor que mejor ha sabido morir una y otra vez sin perder el tipo, Danny Trejo ya debería tenerlo en la estantería. Aunque, visto su historial, probablemente no habría sobrevivido a la gala.



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