LA PELICULA QUE CAUSO TERROR A STEVEN SPIELBERG CUANDO LA VIO DE NIÑO.
A estas alturas resulta casi imposible pensar el cine moderno sin el nombre de Steven Spielberg. Títulos como Tiburón, Salvar al soldado Ryan, E.T. o Parque Jurásico forman parte del imaginario colectivo y han marcado a varias generaciones de espectadores. Sin embargo, antes de convertirse en uno de los directores más influyentes y populares de la historia, Spielberg fue simplemente un niño curioso, fascinado por las imágenes en movimiento y, paradójicamente, muy limitado en su acceso al cine.Porque su educación audiovisual estuvo lejos de ser libre. Arnold y Leah Spielberg, sus padres, se mostraron especialmente cuidadosos con aquello a lo que su hijo se exponía. Temían que ciertas películas pudieran perturbar una sensibilidad todavía en formación, de modo que obras hoy consideradas esenciales, como Lawrence de Arabia de David Lean o Centauros del desierto de John Ford, le estuvieron vetadas durante años. Incluso acudir al cine implicaba condiciones: hubiera o no adultos acompañándole, solo existía un tipo de película que tenía permiso para ver.
Mientras otros niños crecían rodeados de clásicos de animación y títulos familiares sin demasiadas restricciones, el universo cinematográfico de Spielberg se reducía casi exclusivamente a las producciones de Walt Disney. No había violencia, ni imágenes duras, ni relatos que se salieran de un marco aparentemente seguro. Pero esa protección tuvo un efecto inesperado. Lejos de tranquilizarle, una de esas películas “permitidas” acabó provocándole uno de los mayores miedos de su infancia: Blancanieves. El recuerdo sigue siendo nítido. Tras verla con ocho años, volvió a casa aterrorizado, llorando y escondiéndose bajo las sábanas, sin que sus padres entendieran qué había ocurrido. “Las películas de Disney no se supone que asusten”, recordaría más tarde, sorprendido incluso él mismo por aquella reacción.
Con el paso del tiempo, Spielberg ha reflexionado a menudo sobre esa infancia marcada por las prohibiciones. Llegó a confesar que apenas veía televisión y que su consumo audiovisual estaba estrictamente controlado. Nunca tuvo acceso a cine violento, y, sin embargo, fueron esas historias aparentemente inocuas las que más le impresionaron. “A menudo pienso que la depravación es la inspiración de toda una carrera”, llegó a decir, sugiriendo que aquellas limitaciones despertaron, precisamente, una necesidad casi obsesiva de contar historias.
Quizá por eso no resulta extraño que, ya adulto, Spielberg encontrara en cineastas como David Lean, John Ford, Akira Kurosawa o John Frankenheimer a sus grandes referentes. Directores que le enseñaron a mirar el cine como un espacio de aventura, emoción y conflicto moral. Hoy, décadas después, sigue activo y creativo, firmando películas tan personales como Los Fabelman, mientras su legado permanece intacto. El niño al que le prohibían ver películas terminó construyendo algunas de las más influyentes de todos los tiempos.

Yo recuerdo que la pelicula que mas terror me provoco fue La rebelión de las muertas, y recuerdo que cuando llegue a mi casa no podía ni subir las escaleras por el temor de que me salieran estas de debajo de la escalera. 🤣🤣🤣
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