LA PELICULA ESPAÑOLA QUE SOLO TUVO UN ESPECTADOR DURANTE EL AÑO 2025.
En 2025, la taquilla del cine español ha vuelto a dibujar un paisaje de contrastes extremos. En un lado, el éxito masivo y reiterado; en el otro, la invisibilidad casi absoluta. En ese equilibrio frágil, Santiago Segura vuelve a ocupar el centro del tablero. Padre no hay más que uno 5 no solo ha sido la película española más vista del año, sino que se ha convertido, una vez más, en el gran sostén económico de la producción nacional, concentrando cerca de 13,5 millones de euros, una cifra que representa aproximadamente una sexta parte de toda la recaudación del cine español en salas.Muy por detrás, aunque con resultados notables en comparación con la media, aparecen títulos como El cautivo, Wolfgang (Extraordinario), Los domingos o La cena, que han logrado hacerse un hueco en un mercado cada vez más difícil. Sin embargo, estas cifras conviven con otra realidad menos visible: la de un cine que llega a las salas de forma casi testimonial. De las más de 600 películas y documentales españoles estrenados o exhibidos en 2025, una parte significativa apenas ha tenido recorrido comercial.
Los datos de Comscore, recogidos por el Ministerio de Cultura, revelan una anécdota que funciona como síntoma. Dos títulos cierran el ranking anual con una recaudación idéntica: cinco euros. Una entrada. Un único espectador en cada caso. No se trata de fracasos artísticos, sino de obras rescatadas fuera de su contexto natural, con una exhibición mínima y tardía.
Uno de esos títulos es Summers, el rebelde, documental de Miguel Olid estrenado en 2024 y emitido previamente en TVE, que traza un retrato del cineasta Manolo Summers a través de los testimonios de su entorno más cercano. El otro es El vientre del mar, película dirigida por Agustí Villaronga en 2021 y presentada en el Festival de Málaga, una de las últimas obras del cineasta antes de su fallecimiento en 2023. En ella, Villaronga exploraba la deriva moral y física de los supervivientes de un naufragio histórico ocurrido en 1816.
Más arriba, pero aún en cifras simbólicas, aparecen otros casos llamativos: el documental Guadalquivir, estrenado en 2013, reunió a dos espectadores y recaudó nueve euros, la misma cantidad que Cuando un río se convierte en mar, vista por cuatro personas tras su paso por el Festival de Karlovy Vary.
Entre el fenómeno Segura y la butaca solitaria, el cine español de 2025 se retrata con crudeza: un sistema donde el éxito sostiene al conjunto, pero también oculta una producción abundante que, muchas veces, apenas llega a ser vista.

No se porque pero hay cosas que no sorprenden nada. Miras la cartelera y a veces ves un exceso de estronos como doce o trece por semana, muchos que ni siquiera llaman la atención, y es normal que en alguna pasen cosas como esta. Una curiosidad más.
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