LA EDUCACIÓN DE POLLY McCLUSKY (2025)

 EL OJO CRITICO

LA EDUCACIÓN DE POLLY McCLUSKY (2025)
REPARTO: TARON EGERTON, ANA SOPHIA HEGER, ODESSA A’ZION, JOHN CARROLL LYNCH, ROB YANG, DAVID LYONS, KEITH JARDINE, TRAVIS HAMMER, JAMIE BERNADETTE, SANTIAGO ALEJANDRO SEGURA, ESODIE GEIGER
DIRECTOR: NICK ROWLAND
MÚSICA: BLANCK MASS
PRODUCTORA: LIONSGATE
DURACIÓN: 120 min.

Hay películas que no necesitan levantar la voz para dejar huella. Avanzan con cuidado, colocando cada escena como si fuera una pieza frágil, y cuando uno quiere darse cuenta ya está completamente dentro de la historia. Esta es una de ellas. Un thriller dramático que seduce desde la contención, desde un guion que entiende el valor de la pausa y de los silencios, y que construye una relación tan intensa como luminosa entre un padre desorientado y una hija que parece sostener el mundo con su sola presencia.

Nick Rowland adapta la novela de Jordan Harper con una sensibilidad poco habitual en el género. Lejos de buscar el impacto inmediato, su puesta en escena acompaña el pulso emocional del relato, dejando que la historia se infiltre poco a poco en el espectador. Todo está al servicio de esa conexión íntima entre los dos protagonistas, sin distracciones innecesarias ni subrayados forzados. El resultado es una experiencia absorbente, que no concede respiro y mantiene el vínculo emocional intacto durante casi todo su metraje.


Estamos, sin exagerar, ante una de las grandes sorpresas de 2025. Rowland encuentra el equilibrio exacto entre el drama familiar y el thriller, incorporando persecuciones, violencia contenida y un marcado aroma de neo-western que refuerza la sensación de huida constante. La película transita por el miedo, la ternura, la rabia y la angustia con una naturalidad asombrosa, siempre anclada a la relación entre padre e hija, verdadero motor del relato.

Taron Egerton ofrece aquí una interpretación que debería replantear definitivamente su lugar dentro del panorama actual. Quizá uno de los actores más infravalorados de su generación, construye un personaje lleno de contradicciones, heridas y humanidad, con un arco dramático que evoluciona de forma orgánica y conmovedora. Su regreso al cine se siente sólido, maduro y seguro.

Pero si hay una interpretación que eleva la película a otro nivel es la de Ana Sophia Heger. Su trabajo es sencillamente extraordinario. Hay en ella ecos de la Natalie Portman de El profesional y la fragilidad magnética de la primera Dakota Fanning, pero sin caer nunca en la imitación. Domina la pantalla con una naturalidad desarmante, a través de miradas, gestos mínimos y diálogos cargados de verdad. La secuencia final, sostenida en gran parte por su presencia, resulta profundamente emotiva y confirma la sensación de estar asistiendo al nacimiento de una futura gran estrella.

La primera hora y media roza lo excepcional. La intensidad emocional entre ambos personajes es arrolladora, la química es absoluta y el espectador queda atrapado en una montaña rusa emocional que no pierde fuerza. Solo en su tramo final la película muestra una leve fisura: la introducción más explícita del antagonista y de su mundo resulta algo menos inspirada y queda un peldaño por debajo de la solidez previa.

Aun así, el conjunto se mantiene firme. Una película que demuestra que el thriller también puede ser íntimo, delicado y profundamente humano. Un relato que conquista sin aspavientos y que deja una huella duradera gracias a la precisión de su guion, la sensibilidad de su dirección y dos interpretaciones memorables.





Comentarios

  1. El principal problema es que resulta algo lenta y las escenas de acción tampoco responden con demasiado acierto. La película se salva por la interpretación de Taron Egerton y la niña que hace de su hija.

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