LA COMEDIA MUSICAL INSPIRADA EN UN ACCIDENTE NUCLEAR.
La historia reciente de España dejó imágenes tan desconcertantes como involuntariamente icónicas, y pocas resultan tan difíciles de borrar como la de Manuel Fraga dándose un baño en las aguas de Palomares. Aquel chapuzón, cuidadosamente escenificado en enero de 1966 junto al embajador de Estados Unidos, pretendía disipar los temores tras la colisión aérea que había esparcido varias bombas termonucleares en la costa almeriense. El gesto buscaba tranquilizar y negar cualquier riesgo radiactivo, pero terminó convirtiéndose en una estampa pop de primer orden, tan absurda como reveladora.El accidente, sin embargo, no solo dejó huella en la memoria política y mediática del franquismo. Ese mismo año, apenas unos meses después, el cine británico transformó el suceso en materia prima para el entretenimiento. En diciembre de 1966 llegaba a los cines Finders Keepers, una comedia musical protagonizada por Cliff Richard y The Shadows que tomaba como punto de partida, de manera apenas disimulada, el incidente nuclear de Palomares.
La película seguía la estela de otros éxitos protagonizados por el músico británico, como Vacaciones de verano o Días maravillosos, y dialogaba abiertamente con el modelo popularizado por los Beatles: cine ligero, juvenil y musical como prolongación natural del fenómeno discográfico. En esta ocasión, Cliff Richard y su banda se interpretaban a sí mismos como un grupo de rock que viajaba a un pequeño pueblo español para ofrecer un concierto. Al llegar, descubrían un lugar fantasma, abandonado tras la caída accidental de una bomba que había hecho huir a todos sus habitantes.
Lejos de alarmarse, los protagonistas deciden localizar el artefacto y desactivarlo para poder tocar sin sobresaltos. Entre tanto, la historia se permite el inevitable romance con sabor local: la aparición de Emilia, una joven española encarnada por Viviane Ventura, actriz británica que se desenvolvía con soltura en español y que comparte con Cliff Richard uno de los números más recordados del filme, la canción Paella.
Si Vacaciones de verano había contado con la mirada elegante de un joven Peter Yates en la dirección, Finders Keepers quedó en manos de Sidney Hayers, un realizador menos refinado pero muy curtido en la estética pop del momento gracias a su trabajo en la serie Los vengadores, con Patrick Macnee y Diana Rigg. Esa experiencia se traduce aquí en una puesta en escena desbordada y psicodélica, capaz de ofrecer momentos tan extravagantes como el número de las lavanderas yeyés cantando Washerwoman a la orilla de un río.
Al final, como mandaba la lógica de la época, la película funcionaba también como escaparate para un nuevo álbum de Cliff Richard y The Shadows, lanzado de forma simultánea y con el mismo título. Junto a temas como Paella o Washerwoman, el disco incluía Time Drags By, un sencillo que ya había conquistado el top 10 británico meses antes. Así, un accidente nuclear real acabó filtrándose, de manera insólita, en el imaginario pop europeo, transformado en comedia musical y canción pegadiza, como si el cine y la música pudieran neutralizar cualquier amenaza con un estribillo alegre.

La pelicula no la he visto, sin embargo lo de Fraga de tanto en tanto lo comentan en alguna televisión.
ResponderEliminar