FALLECE LA ACTRIZ AUSTRALIANA CANDY RAYMOND A LOS 75 AÑOS.

 FALLECE LA ACTRIZ AUSTRALIANA CANDY RAYMOND A LOS 75 AÑOS.

Candida Raymond (1950 – 2025)
Candy Raymond, nacida como Candida Raymond en 1950 en Sídney, creció en un momento decisivo para la cultura audiovisual australiana, cuando la televisión y el cine comenzaban a definirse con voz propia. Desde muy joven mostró una inclinación natural hacia la interpretación, una vocación que la llevó a formarse en el National Institute of Dramatic Art, donde sentó las bases de una carrera marcada por la versatilidad y el riesgo creativo.

Sus primeros pasos profesionales se dieron en la televisión, un medio que en los años setenta vivía una auténtica revolución. El gran punto de inflexión llegó con Number 96, la serie que rompió moldes por su franqueza temática y su aproximación directa a cuestiones hasta entonces poco exploradas en la pequeña pantalla. En el papel de Jill Sheridan, Candy Raymond se convirtió en un rostro reconocible y, al mismo tiempo, en símbolo de una televisión que se atrevía a mirar de frente a su tiempo. Su interpretación combinaba fuerza, naturalidad y una valentía poco común en aquella época.

Lejos de quedar encasillada, su carrera continuó expandiéndose hacia otros territorios. En la mítica serie Prisoner ofreció un registro más contenido y dramático como Sandra Hamilton, demostrando una capacidad notable para transitar entre géneros y tonos. La televisión fue, durante años, su principal espacio creativo, pero el cine australiano también encontró en ella una intérprete sólida y comprometida.

Películas como Don’s Party, Alvin Rides Again o Monkey Grip la situaron dentro de una generación de actores que contribuyeron decisivamente a consolidar una identidad cinematográfica nacional. Candy aportaba a cada proyecto una presencia honesta, alejada del artificio, capaz de sostener personajes complejos desde la emoción contenida y la credibilidad.

En la mitad de los años ochenta llegó uno de los momentos más reconocidos de su trayectoria con el telefilme Breaking Up, donde encarnó a una madre enfrentada a una profunda crisis personal. Fue una interpretación madura, sensible y precisa, que confirmó su estatura como actriz y el respeto ganado dentro de la industria.

Con el paso del tiempo, Candy Raymond fue reduciendo su presencia en pantalla, aunque nunca se desligó del todo del mundo audiovisual. En 2008 participó en el documental Not Quite Hollywood, donde recordó con lucidez y cierta distancia crítica aquella etapa intensa y creativa del cine australiano, aportando una mirada personal sobre un periodo irrepetible.

El fallecimiento de Candy Raymond a los 75 años, a comienzos de 2026, cerró la trayectoria de una actriz que supo estar en el lugar justo en el momento adecuado, asumiendo riesgos cuando era necesario y dejando una huella profunda en la historia de la televisión y el cine australianos. Su legado no se mide solo por los títulos que integran su filmografía, sino por la valentía con la que afrontó una profesión en plena transformación y por la verdad que supo imprimir en cada uno de sus personajes.





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