EL MOTIVO POR EL QUE SYLVESTER STALLONE FUE RECHAZADO POR COPPOLA PARA INTERVENIR EN "EL PADRINO".
En la historia del cine hay películas que no envejecen: se agrandan con el tiempo. El Padrino, estrenada en 1972, es una de ellas. La obra maestra de Francis Ford Coppola no solo redefinió el cine de mafias, sino que se convirtió en un fenómeno cultural, respaldado por tres premios Oscar, cinco Globos de Oro y un estatus casi sagrado dentro del imaginario colectivo.Pero incluso alrededor de los grandes clásicos sobrevuelan historias de rechazos, puertas cerradas y oportunidades perdidas. Una de las más curiosas tiene como protagonista a Sylvester Stallone, cuando aún estaba muy lejos de convertirse en el icono musculado que hoy todos reconocemos. Antes de Rocky, antes de Rambo, Stallone intentó colarse —literalmente— en el universo Corleone como simple figurante. Ni una frase, ni un plano destacado. Solo estar ahí.
No lo consiguió.
Según contaría años después, acudió a una audición para formar parte de los más de 250 extras que participarían en la famosa escena de la boda. La respuesta fue demoledora y, para él, incomprensible: no parecía lo suficientemente italiano. “Los gánsteres tienen un aura especial y yo siempre me he quedado fuera”, recordaba con ironía en una entrevista. Aquel “no” no fue especialmente elegante, pero sí definitivo.
Stallone, que entonces no se caracterizaba precisamente por morderse la lengua, reaccionó con frustración. Fue directamente a Paramount para insistir y preguntar si podía aparecer, aunque fuera escondido al fondo del plano. La contestación volvió a ser negativa. “¿Que no soy el tipo adecuado?”, replicó indignado. “¿Ni siquiera para estar detrás de una tarta de boda? Solo mostraría un pie”. No hubo trato.
Con el paso del tiempo, la herida cicatrizó y la anécdota se transformó en chiste. Entre risas, Stallone acabaría contando que décadas más tarde contrató a aquella misma persona “para recordarle lo italiano que soy”. La vida, ya se sabe, tiene un peculiar sentido del humor.
Hoy, el actor vive una segunda juventud televisiva gracias a Tulsa King, cuya tercera temporada se estrenó el pasado mes de septiembre, interpretando a Dwight “El General” Manfredi, un mafioso con pasado, carisma y toneladas de presencia. No es El Padrino, pero tampoco lo necesita.
La trilogía basada en la novela de Mario Puzo —El Padrino (1972), El Padrino. Parte II (1974) y El Padrino. Parte III (1990)— sigue siendo una de las sagas más influyentes de la historia del cine, sostenida por interpretaciones legendarias: Marlon Brando, Al Pacino, Robert De Niro, James Caan, Robert Duvall, Diane Keaton, John Cazale o Andy García, entre otros.
Y como todo gran mito, la película ha ido acumulando curiosidades con los años: desde los famosos algodones en la boca de Brando y sus chuletas improvisadas, hasta el abandono precipitado de Al Pacino del rodaje de Casi, casi una mafia para convertirse en Michael Corleone.
Stallone no estuvo allí. No fue italiano “suficiente”. Pero el cine, al final, siempre acaba encontrando su manera de compensar las ausencias.

Sea como fuere a Sylvester Stallone no le hizo falta El Padrino para convertirse en uno de los grandes.
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