EL MOTIVO POR EL QUE BENICIO DEL TORO TIENE LA NACIONALIDAD ESPAÑOLA.
Antes de convertirse en uno de los rostros más reconocibles del cine contemporáneo, la vida de Benicio del Toro ya estaba marcada por el desplazamiento, la pérdida y una identidad en constante construcción. Nacido en 1967 en Santurce, Puerto Rico, creció en el seno de una familia de clase media vinculada al mundo profesional: su padre, Gustavo Adolfo del Toro Bermúdez, ejercía como abogado en la administración pública, mientras que su madre, Fausta Sánchez Rivera, se dedicaba a la enseñanza. Una infancia estable que se quebró pronto.La muerte de su madre cuando tenía apenas nueve años supuso una fractura decisiva. Poco después, la familia se trasladó a una granja en Pensilvania, un cambio radical de paisaje y de vida que coincidió con una herida emocional que el propio actor ha reconocido como fundacional. Aquel golpe temprano, según ha contado en más de una ocasión, aceleró su madurez y dejó una huella que nunca terminó de cerrarse. Una infancia feliz atravesada por una sombra persistente, una experiencia que acabaría filtrándose en la forma en que habita a muchos de sus personajes, siempre atravesados por la pérdida, la violencia o el conflicto interior.
Ese mapa personal se extiende también hacia España. Del Toro no ha ocultado nunca sus raíces: todos sus tatarabuelos emigraron desde territorio español, en especial desde el norte. Apellidos como Irisarri o Bengoa, ligados al País Vasco, forman parte de su árbol genealógico. Incluso el nombre de su lugar de nacimiento, Santurce, le ha parecido siempre una curiosa conexión con Santurtzi, en Vizcaya. De ahí nace también una afinidad cultural que ha mencionado en más de una ocasión, como su admiración por Eskorbuto, referente del punk vasco de los años ochenta.
Ese vínculo se hizo especialmente tangible durante el rodaje de Che: El argentino, filmada en localizaciones de Andalucía y Castilla-La Mancha. El papel de Ernesto Guevara le valió el Goya al mejor actor en 2009 y reforzó una relación con España que iría más allá del trabajo. En 2011, el Consejo de Ministros le concedió la nacionalidad española, en la misma resolución que incluyó a Ricky Martin. Desde entonces, Del Toro ha insistido en que no se trata de un simple trámite administrativo, sino de una decisión cargada de significado personal y profesional.
A su biografía se suma un parentesco poco conocido pero muy mediático. La cantante Rebeca Pous del Toro, popular en los años noventa por Duro de pelar, ha afirmado ser prima del actor por parte materna. Según su relato, sus familias mantuvieron contacto durante años y llegaron a reencontrarse en Barcelona, en el marco de la promoción de una de sus películas.
Curiosamente, el cine no fue su primera opción. Comenzó estudiando Derecho en la Universidad de California en San Diego, pero pronto abandonó ese camino para seguir una intuición más profunda. Se formó como actor en Nueva York, en el Conservatorio Circle in the Square, y más tarde se trasladó a Los Ángeles, donde empezó a trabajar en televisión y a abrirse paso en el cine a finales de los años ochenta.
Su primer gran escaparate llegó con 007: Licencia para matar (1989), encarnando a uno de los villanos de la saga Bond. Después vendrían títulos como The Indian Runner, dirigida por Sean Penn, hasta que el reconocimiento internacional se consolidó con Traffic (2000), de Steven Soderbergh, papel que le valió el Óscar al mejor actor de reparto. Desde entonces, su filmografía se ha poblado de personajes densos, ambiguos y moralmente complejos en películas como 21 gramos, Sin City, Che: El argentino o Sicario.
Una carrera construida a partir de heridas tempranas, raíces múltiples y una intensidad interpretativa que parece nacer, precisamente, de todo aquello que nunca terminó de sanar.

Por el apellido era de suponer que tenía algún tipo de arraigo con España.
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