EL CINE DE LOS AÑOS 70
EL ESPANTO SURGE DE LA TUMBA (1973)
REPARTO: PAUL NASCHY, EMMA COHEN, VICTOR ALCAZAR, HELGA LINÉ, BETSABE RUIZ, LUIS CIGES, JULIO PEÑA, MARIA JOSE CANTUDO, JUAN CAZALILLA, RAMON CENTENERO, FRANCISCO LLINÁS, MONTSERRAT JULIÓ, FRANCISCO NIETO
DIRECTOR: CARLOS AURED
MÚSICA: CARMELO A. BERNAOLA
PRODUCTORA: PROFILMES
DURACIÓN: 88 min.
Pocas veces el cine de Paul Naschy alcanza un impacto visual tan inmediato como en la secuencia que abre esta película, incluso antes de que aparezcan los títulos de crédito. En ella, Helga Liné encarna a Mabille de Lancré en una imagen que resume como pocas el imaginario del terror gótico español: colgada boca abajo de un árbol, desnuda, con el rostro desencajado y una lengua extraña brotando de sus labios mientras lanza una maldición que parece rasgar el aire. Estamos en la Francia de mediados del siglo XV, y su esposo, Alaric de Marnac, acaba de ser decapitado por sus crímenes, un personaje que remite claramente a la figura histórica de Gilles de Rais, antiguo lugarteniente de Juana de Arco y símbolo extremo de la degradación humana y la adoración demoníaca.
La violencia ritual de esa introducción no es gratuita. Marca el tono y siembra la semilla de una venganza que atravesará los siglos. Tras ese prólogo, la acción se traslada al París contemporáneo, donde los descendientes de verdugo y víctima mantienen una relación de amistad tan estrecha como inquietante. Uno es un aristócrata acomodado; el otro, un pintor torturado por visiones que se cuelan en sus lienzos. Una sesión de espiritismo despierta fuerzas que llevaban siglos latentes y precipita el regreso a la mansión familiar, un espacio cargado de memoria, culpa y presencias que ya no pertenecen del todo al mundo de los vivos.
El origen casi legendario del proyecto contribuye a su aura de culto. Paul Naschy escribió el guion en apenas día y medio y rodó la película en solo cuatro semanas, utilizando su propia finca en la sierra madrileña, en la zona de Lozoya y alrededores, con el pantano que abastece de agua a Madrid como uno de los escenarios naturales. El resultado es una obra que muchos consideran piedra angular del gore español y que, con el paso de los años, ha alcanzado un estatus reverenciado fuera de nuestras fronteras.
Más allá de la sangre y el exceso, la película se sostiene sobre un guion sorprendentemente bien engranado, que mezcla erotismo, terror gótico y un clima opresivo, casi claustrofóbico. El reparto femenino —Emma Cohen, Cristina Suriani, Helga Liné, Betsabé Ruiz y María José Cantudo— aporta presencia, carácter y una sensualidad que persiste incluso en las escenas más macabras. Hay incluso espacio para la sorpresa, como ver a Luis Ciges, habitual secundario del universo Naschy, transformado en un espectro vengador de aspecto casi zombi.
Pero el auténtico eje de la película es Paul Naschy, que asume un doble papel con absoluta entrega: Alaric de Marnac y su descendiente Hugo. Su presencia física, su mirada y su capacidad para moverse entre lo trágico y lo monstruoso lo convierten en el verdadero rey de la función, dando vida a un linaje maldito condenado a repetirse.
Esta película no solo presenta a Alaric de Marnac como uno de los grandes personajes del imaginario de Naschy, sino que inaugura un camino que el actor y cineasta retomaría más adelante en El mariscal del infierno (1974) y Latidos de pánico (1983). Una obra intensa, excesiva y fascinante, absolutamente recomendable para los amantes del terror gótico, del cine de culto y del universo inconfundible de Paul Naschy.


El principal problema es que los actores que apoyan a Paul Naschy no están a la altura, salvo Helga Liné; pero la pelicula se deja ver y sin ser una de las joyas del tantaterror se deja ver con agrado e interes.
ResponderEliminar