EL DIRECTOR SEAN BAKER PLANEA EXIGIR UNA EXCLUSIVIDAD DE 100 DIAS CON SU PROXIMA PELICULA.
Sean Baker vuelve a situarse en el centro del debate sobre el futuro de las salas de cine. El director de Anora ha defendido públicamente que una ventana de algo más de tres meses es el tiempo justo para que una película pueda respirar en la gran pantalla antes de dar el salto al consumo doméstico. No se trata solo de una cuestión comercial, sino de una forma de entender el cine como experiencia colectiva.Su postura no es nueva. A comienzos de 2025, al recoger el premio del Sindicato de Directores de Estados Unidos (DGA), Baker aprovechó el foco mediático para lanzar un mensaje claro a la industria: los cineastas deberían exigir un mínimo de 90 días de exclusividad en salas. Para él, ese margen no es un capricho, sino una defensa del espacio natural en el que las películas cobran sentido, lejos de la lógica acelerada del consumo digital.
En este punto, Baker se alinea con Quentin Tarantino, uno de los críticos más firmes contra la reducción drástica de las ventanas de exhibición. Ambos coinciden en que los estrenos casi inmediatos en plataformas erosionan la vida comercial de las películas y diluyen la experiencia compartida que define al cine como ritual cultural. Cuando una película apenas tiene tiempo de asentarse en cartelera, pierde parte de su impacto y de su conversación social.
La pandemia actuó como catalizador de este cambio de modelo. Lo que nació como una solución de emergencia terminó por consolidar una dinámica que prioriza el retorno rápido en streaming frente a la permanencia en salas. Baker confía en que decisiones como la suya puedan servir de ejemplo y empujar a los estudios a replantearse esa estrategia, apostando de nuevo por un recorrido cinematográfico más sólido y respetuoso con la obra.
Mientras tanto, el cineasta sigue ampliando su actividad creativa más allá de la dirección. Baker firma el guion de La chica zurda, dirigida por Tsou Shih-Ching, cuyo estreno está previsto para el próximo 30 de enero, confirmando su compromiso con un cine autoral que, dentro y fuera de la pantalla, reivindica el valor del tiempo y del espacio cinematográfico.

Creo que hace bien en pedirlo, ya que el peso de las salas de cine al streaming a veces es de un par de semanas o tres.
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