EL CINE ESPAÑOL EN NUMEROS ROJOS.
El arranque de 2026 ha llegado acompañado de cifras poco alentadoras para el cine español, que vuelven a confirmar una tendencia descendente sostenida en el tiempo. Lejos de tratarse de un bache puntual, los datos correspondientes a 2025 dibujan un escenario de desgaste progresivo, especialmente llamativo si se tiene en cuenta el volumen de ayudas públicas que recibe el sector.La asistencia del público a las películas españolas volvió a caer el pasado año. En total, 12,27 millones de espectadores acudieron a las salas para ver producciones nacionales, una cifra inferior a la de 2024, cuando se alcanzaron los 12,98 millones. El contraste es aún más severo si se amplía la perspectiva: en 2014 se vendieron 22,4 millones de entradas, lo que supone que en poco más de una década el cine español ha perdido casi la mitad de su público. Excluyendo los años marcados por la pandemia, el retroceso ha sido constante durante once ejercicios consecutivos, con una pérdida de cerca de 700.000 espectadores solo en el último año.
La recaudación sigue una trayectoria similar. En 2025, las películas españolas generaron 79 millones de euros en taquilla, por debajo de los 82,2 millones del año anterior y muy lejos de los 109,78 millones alcanzados en 2014. El descenso acumulado en este periodo se aproxima al 28%, evidenciando una desconexión cada vez mayor entre la producción nacional y el interés del público.
Este contexto resulta especialmente llamativo si se cruza con el volumen de financiación pública. Durante los últimos seis años, las ayudas estatales no han dejado de aumentar, hasta alcanzar los 167 millones de euros tanto en 2024 como en 2025. Sin embargo, la recaudación en salas no solo no acompaña este esfuerzo económico, sino que se ha reducido, ampliando una brecha que ya arroja un saldo negativo acumulado de unos 370 millones de euros. Conviene además distinguir entre la recaudación en taquilla y el retorno fiscal real para el Estado, notablemente inferior a los ingresos brutos del cine.
El balance que dejan los datos de 2025 es claro: el cine español sigue perdiendo espectadores y peso comercial, sin que el respaldo institucional logre revertir la tendencia. El desapego del público parece consolidarse año tras año, planteando un desafío estructural que va más allá de la financiación y que apunta directamente a la relación entre las películas nacionales y sus espectadores.

Con las cosas que se podrían hacer y el gobierno tirando el dinero en subvenciones para los miembros de la ceja. El cine es una industria y son estas las que tendrían que sacar de su bolsillo y no del contribuyente el dinero para producir peliculas.
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