EL CINE DE LOS AÑOS 70.
DOS HOMBRES EN LA CIUDAD (1973)
REPARTO: ALAIN DELON, JEAN GABIN, MIMSY FARMER, CHRISTINE FABREGA, MICHEL BOUQUET, GERARD DEPARDIEU, VICTOR LANOUX, BERNARD GIRAUDEAU, CECILE VASSORT, ILARIA OCCHINI, GUIDO ALBERTI, MALKA RIBOVSKA
DIRECTOR: JOSE GIOVANNI
MÚSICA: PHILIPPE SARDE
PRODUCTORA: MEDUSA
PRODUZIONE DURACIÓN: 94 min.
PAÍS: FRANCIA, ITALIA
Pocas filmografías nacen de una experiencia vital tan extrema como la de José Giovanni. Antes de convertirse en novelista y cineasta, Giovanni ya había vivido varias vidas: trabajos duros y errantes, una juventud marcada por la supervivencia, la participación en la Segunda Guerra Mundial y, finalmente, una condena a muerte que lo situó frente a la guillotina. Que el cine acabara encontrándolo era solo cuestión de tiempo.
La sentencia capital dictada en 1948 por su implicación en un violento atraco mafioso —organizado en el entorno familiar— fue conmutada por veinte años de trabajos forzados. De aquella experiencia límite surgiría una obra literaria profundamente marcada por la prisión, la culpa y el sistema punitivo. Le trou, llevada al cine por Jacques Becker, no solo lo consagró como escritor, sino que atrajo la atención de cineastas como Melville o Sautet. Giovanni acabaría pasando al otro lado de la cámara para culminar ese recorrido vital y creativo en una película tan seca como devastadora: Deux hommes dans la ville.
La cinta es una disección implacable del sistema judicial y penitenciario francés, que Giovanni conocía desde dentro. No hay discursos inflamados ni sentimentalismo fácil. La puesta en escena es austera, elegante, casi ascética, con ecos claros del cine de Bresson. Todo está contenido, medido, como si cualquier exceso traicionara la verdad que se quiere contar. La reinserción social aparece aquí no como una promesa, sino como una quimera aplastada por la maquinaria del Estado.
Jean Gabin encarna al educador penitenciario con una sobriedad monumental. Es, probablemente, uno de los grandes papeles de su carrera. Su personaje representa la resistencia moral frente a un sistema dominado por funcionarios mediocres, policías vengativos y jueces incapaces de mirar más allá del expediente. Su alegato final en el juicio, sin alzar la voz, es de una fuerza demoledora.
Alain Delon, por su parte, construye un protagonista trágico: un hombre que ha pagado su deuda y solo quiere respirar, vivir, desaparecer del radar. Pero el pasado no se borra, y la persecución constante termina empujándolo de nuevo al abismo. El desenlace, con ese intercambio de miradas entre Delon y Gabin, es puro cine negro: silencioso, fatalista, sin redención posible.
Dos hombres en la ciudad es la prueba de que cuando el cine nace de una verdad vivida, puede alcanzar una lucidez insoportable. Una obra negra, sin artificios ni concesiones, que confirma aquella sentencia amarga de su autor: no hay que esperar demasiado de la humanidad. Una joya que merece ser recordada.


Impactante muestra de cine negro francés, que es todo un alegato contra la pena de muerte. Muy recomendable y a parte de que los dos protagonistas, Alain Delon y Jean Gabin están magníficos, por ahí aparece un joven actor de nombre Gerard y de apellido Depardieu en un papel no muy extenso, pero que deja buen recuerdo. En fin, que tenemos en la peli tres estrellas del cine galo de diferentes generaciones.
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