CON FURIA EN LA SANGRE (1973)

 EL CINE DE LOS AÑOS 70

CON FURIA EN LA SANGRE (1973)
REPARTO: RICHARD HARRIS, ROD TAYLOR, AL LETTIERI, NEVILLE BRAND, PAUL BENJAMIN, WILLIAM SMITH, ISELA VEGA, PEDRO ARMENDARIZ JR., WILLIAM BRYANT, SEAN MARSHALL, READ MORGAN
DIRECTOR: BARRY SHEAR, SAMUEL FULLER
MÚSICA: JERRY FIELDING, FRED STEINER
PRODUCTORA: WARNER BROS.
DURACIÓN: 105 min.
PAÍS: ESTADOS UNIDOS
Con furia en la sangre es una de esas películas que el tiempo ha ido dejando en un discreto segundo plano dentro de la filmografía de Richard Harris, quizá de manera injusta. No solo porque pertenece a una etapa especialmente fértil de su carrera, sino porque encierra una de sus interpretaciones más complejas y menos complacientes de los años setenta. Harris fue siempre un actor todoterreno, capaz de imponerse tanto en el cine bélico (Los gansos salvajes) como en el drama más íntimo (El prado), y de elevar cualquier papel secundario, como demostró en Sin perdón o Gladiator. Aquí, además, encuentra un personaje hecho a su medida.


El filme le sitúa al frente de un pequeño pueblo como sheriff, pero no uno de manual. Su autoridad no se apoya en el revólver ni en la intimidación, sino en la convicción de que la ley y la inteligencia deben imponerse a la violencia. Es un hombre que cree en el diálogo y en la contención, una rareza en el paisaje del western crepuscular. Esa filosofía salta por los aires cuando un grupo de delincuentes asalta el banco del pueblo y asesina brutalmente a su esposa y a su hijo. A partir de ese instante, el mundo que conocía deja de existir.

La película traza entonces una transformación dolorosa y amarga. El sheriff pacífico da paso a un hombre consumido por la rabia, incapaz de sostener las mismas certezas morales. La venganza se convierte en una pulsión inevitable, adelantándose en espíritu a lo que un año más tarde Michael Winner y Charles Bronson convertirían en bandera con El vengador anónimo. Sin embargo, aquí el tratamiento es más áspero y menos complaciente.

En el bando antagonista destaca Rod Taylor, componiendo a un villano repulsivo y desagradable, una presencia que irrita desde el primer momento. En su camino, el personaje de Harris se cruza con un comisario de otro condado, interpretado por un sólido Al Lettieri, que funciona como espejo moral: es lo que Harris fue antes de la tragedia, un hombre que cree firmemente en la ley y en no cruzar nunca ciertas líneas. Ese choque de visiones es uno de los elementos más interesantes del film.

Probablemente ahí resida también la incomodidad que la película provoca en parte del público. Con furia en la sangre no ofrece las respuestas fáciles ni la catarsis que muchos esperan. La injusticia, cuando se impone, duele, y el desenlace —sin entrar en detalles— puede resultar frustrante para el espectador. Pero esa misma incomodidad es la que le da valor.

Puede que el film haya quedado algo eclipsado por su final o por otros títulos más populares del actor, pero sigue siendo una obra sólida, adulta y honesta. Y cuando al frente está Richard Harris, y detrás de la cámara alguien como Samuel Fuller, un director curtido en el western y el cine de nervio, el resultado difícilmente puede ser irrelevante. Puede no ser una película cómoda, pero sí una de esas que se quedan dando vueltas en la cabeza.



Comentarios

  1. Un buen western de venganza, bien interpretado con un final de aquellos que te dejan helado y mas dentro del genero y del boom que había supuesto el western europeo con temas similares. Puede que la elección de Richard Harris, un actor no muy de western y con una interpretación fría, sea expresa para no entrar en shock.😄

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