COMO DESTRUIR AL MAS FAMOSO AGENTE SECRETO DEL MUNDO (1973)

 EL CINE DE LOS AÑOS 70.

COMO DESTRUIR AL MAS FAMOSO AGENTE SECRETO DEL MUNDO (1973)
REPARTO: JEAN-PAUL BELMONDO, JACQUELINE BISSET, VITTORIO CAPRIOLI, HANS MEYER, MARIO DAVID, BRUNO GARCIN, MONIQUE TARBES, RAYMOND GEROME, JEAN LEFEBVRE, RENÉ BARRERA
DIRECTOR: PHILIPPE DE BROCA
MÚSICA: CLAUDE BOLLING
PRODUCTORA: MONDEX FILMS
DURACIÓN: 94 min.
PAÍS: FRANCIA, ITALIA, MEXICO
Mucho antes de que la metaficción se pusiera de moda, el cine popular ya jugaba a romper espejos consigo mismo. Esta comedia francesa es un buen ejemplo: una parodia deslenguada del cine de espías que toma como principal objetivo a la saga James Bond, concebida además como vehículo de lucimiento para la pareja más fotogénica del momento, Jacqueline Bisset y Jean-Paul Belmondo.


La película arranca sin pudor ni sutileza, lanzándose de cabeza a la caricatura: Acapulco como postal turística, villanos excesivos y una escena inicial que parece salida de un delirio pulp, con un pobre desgraciado elevado por una excavadora y arrojado al mar para servir de alimento a un tiburón. A partir de ahí entra en escena Bob St. Clair, superagente irresistible, invencible y sobreactuado hasta el límite por Belmondo, enviado a frustrar los planes del malvado Karpoff, interpretado con histrionismo por Vittorio Caprioli. En medio del juego aparece la bellísima Tatiana, Jacqueline Bisset en versión chica Bond europea.

Pero la película pronto se pliega sobre sí misma y revela su verdadero truco: todo ese despliegue de espionaje es fruto de la imaginación de François Merlin, un escritor mediocre que vive atrapado en un apartamento gris de París, escribiendo novelas de aventuras tan exageradas como poco inspiradas. Desde su ventana observa a Christine, una socióloga que, por ironías del guion, resulta ser una ferviente admiradora de sus libros. Entre ambos surge una relación atravesada por la fantasía, los celos y un tercer vértice incómodo: el editor de Merlin, nuevamente encarnado por Caprioli, tan exagerado en la realidad como en la ficción.

La idea central no es nueva, pero sí reconocible: la evasión como refugio ante una vida triste y anodina, la necesidad de inventarse un alter ego ideal que lo tenga todo —valor, atractivo, éxito— frente a la mediocridad cotidiana. El problema es que el director estira el chiste más de la cuenta y termina construyendo una astracanada irregular, donde algunos gags brillan (el impagable encadenado de traductores funciona de maravilla) mientras otros resultan ranciamente fallidos. Por momentos, el filme se desliza peligrosamente hacia el folleto turístico mexicano, perdiendo ritmo y mordiente.

Es una de esas películas que se disfrutan más al ser contadas que al ser vistas. Sobre el papel, la mezcla de sátira, romance y fantasía promete más de lo que finalmente ofrece en pantalla. Aun así, cumple su función básica: entretener sin mayores pretensiones. Si lo que buscas es una caricatura ligera del espionaje glamuroso, una diversión pasajera que se evapora rápido, esta es tu película. Pero poco más.



Comentarios

  1. La pelicula es una parodia del cine de espías al estilo James Bond, pero si al principio resulta divertida, a medida que avanza la trama y hace presencia el otro yo en la realidad del protagonista, el film va decayendo gradualmente. Aún así resulta divertida.

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