CEREMONIA SANGRIENTA (1973)

 EL CINE DE LOS AÑOS 70.

CEREMONIA SANGRIENTA (1973)
REPARTO: LUCIA BOSÉ, ESPARTACO SANTONI, EWA AULIN, SILVANO TRANQUILLI, ENRIQUE VIVÓ, MARIA VICO, ANA FARRA, ANGEL MENENDEZ, ESTANIS GONZALEZ, ADOLFO THOUS, LOLA GAOS, LORETA TOVAR, MIGUEL BUÑUEL, FABIAN CONDE
DIRECTOR: JORGE GRAU
MÚSICA: CARLO SAVINA
PRODUCTORA: X FILMS
DURACIÓN: 90 min.
PAIS: ESPAÑA, ITALIA
Antes que una película de terror en sentido estricto, Ceremonia sangrienta se erige como un retrato enfermizo de la decadencia moral y emocional de una aristocracia que se resiste a aceptar el paso del tiempo. Jorge Grau, en esta coproducción entre Italia y España, toma la figura histórica de la condesa Bathory como punto de partida, pero renuncia a cualquier adaptación literal para construir un relato propio, más interesado en la atmósfera y en los conflictos humanos que en el impacto visceral.


El corazón del filme late en la obsesión de su protagonista por la juventud perdida. No se trata solo de un miedo a envejecer, sino del dolor íntimo de una mujer madura que se siente desplazada, ignorada por un marido incapaz de desearla y tentado por cuerpos más jóvenes. De esa herida nace la necesidad de la sangre, entendida no como elemento fantástico, sino como un símbolo de recuperación, de restitución de un poder que se escapa entre los dedos.

Grau envuelve esta historia de degradación en un entorno cargado de supersticiones, rumores y creencias ancestrales, aunque siempre procura huir de lo sobrenatural explícito. Frente al temor colectivo del pueblo, que interpreta los sucesos como obra de fuerzas malignas, se alza la figura del médico, encarnación del pensamiento racional y del intento de explicar lo monstruoso desde la lógica y la ciencia. Esa tensión entre razón y mito atraviesa toda la película y la distingue claramente de muchas de sus contemporáneas. La violencia, cuando llega, lo hace como una consecuencia inevitable. La sed de sangre termina por contaminar también al esposo de la condesa, que encuentra en el crimen una forma torcida de redención y de servicio, liberándose de sus propias ataduras morales bajo la excusa del amor y la ayuda conyugal. Nada hay aquí de romántico: solo un descenso progresivo hacia la corrupción.

Apoyada en un sólido trabajo interpretativo —con una Lucía Bosé magnética y perturbadora— y sostenida por un ritmo que nunca decae, Ceremonia sangrienta destaca por su elegancia formal y por su enfoque contenido, en clara oposición al cine fantástico más explícito y visceral que dominaba el fantaterror de la época. Quizá por ello pasó relativamente desapercibida en su estreno en España, mientras que el tiempo y la mirada extranjera la han elevado a la categoría de título de culto.

Dirigida por el responsable de No profanar el sueño de los muertos (1974) y acompañada por intérpretes como Espartaco Santoni, la película se ha consolidado como una rara avis dentro del cine de género patrio: un clásico irregular pero sugestivo, que aborda el vampirismo desde una perspectiva más psicológica que sobrenatural. Puede resultar algo empalagosa en su arranque, pero su propuesta, tan sobria como inquietante, justifica sobradamente el visionado.



Comentarios

  1. Es cierto no es la típica pelicula de terror, es una visión mas realista del vampirismo dándole un toque de superstición dentro de una sociedad que en los medios rurales y por mucha aristocracia que se fuera, tenían un punto de ignorancia colectiva. La pelicula esta bien, pero Jorge Grau no consigue superar a su obra cumbre, No profanar el sueño de los muertos.

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