ASHLEY JUDD HABLA SIN PELOS EN LA LENGUA DE UNA DE SUS MEJORES PELICULAS.
Mientras Michael Mann sigue empeñado en levantar la ansiada secuela de Heat, apoyándose en la novela que él mismo escribió como continuación de su clásico, el proyecto avanza rodeado de incertidumbre. La financiación no está asegurada, el reparto sigue sin confirmarse y, además, hay ausencias que ya son inevitables. El fallecimiento de Val Kilmer el pasado octubre deja fuera a uno de los personajes clave del film original, y con él desaparece también su pareja en la ficción, interpretada por Ashley Judd.Una actriz que, paradójicamente, nunca ha sentido una devoción especial por Heat. Judd, una de las voces más firmes en la denuncia pública de los abusos sexuales de Harvey Weinstein, ha vuelto recientemente a revisar su filmografía de los años noventa y lo ha hecho con una mirada mucho más crítica. En una entrevista concedida a Vulture, la actriz no ha dudado en señalar lo que considera uno de los grandes problemas de la película de Mann: su mirada profundamente masculina y la pobre representación de los personajes femeninos.
Según explica, el ejercicio de revisar aquellas películas junto a su pareja ha sido revelador. Heat, protagonizada por Robert De Niro y Al Pacino, no ha salido especialmente bien parada. “La representación de las mujeres en esta película no está bien”, afirma Judd, defendiendo la necesidad de observar el cine del pasado desde el presente, sin indulgencias ni nostalgia automática. Una revisión que extiende también a otros títulos de su carrera que hoy le generan incomodidad.
La actriz menciona de forma explícita El coleccionista de amantes (1997), el thriller que protagonizó junto a Morgan Freeman. Judd es tajante: la violencia sexual y la tortura ejercida contra mujeres no deberían considerarse entretenimiento. “Cuando alguien me dice que es su película favorita, le respondo: hablemos de eso”, señala, cuestionando además el uso del término “resiliencia” para suavizar una violencia que tiene raíces estructurales mucho más profundas.
Aun así, Judd no reniega completamente de Heat. Reconoce su peso cultural y su condición de película icónica dentro del cine criminal contemporáneo. Para ella, el film funciona como un reflejo de una realidad concreta, y esa realidad —advierte— es incómoda y problemática. Precisamente por eso, insiste, es necesario hablar de ello.
Criticar una película no implica cargarla con toda la culpa, sino señalar el mundo que representa. “Lo que ofrezco es observación y crítica”, concluye Judd. Una postura que, en pleno debate sobre el legado del cine de los noventa, añade una capa más de complejidad a un clásico que muchos prefieren no cuestionar.

Hay peliculas que el peso del argumento lo llevan las mujeres y los hombres quedan en un segundo plano, y hay otras como es el caso de Heat, que el peso lo llevan las mujeres; lo que dice en cierta manera criticas a la pelicula por esto, es como criticas el cine de John Ford por la misma causa.
ResponderEliminar