ALMAS MARCADAS (2025)
REPARTO: CHASE STOKES, SYDNEY TAYLOR, ALEXANDER LUDWIG, NATALIE ALYN LIND, ELLA BALINSKA, PAUL JOHANSSON, HANNAH KEPLE, EVAN MOCK, MATTHEW NOSZKA, TONYA CORNELISSE, INANNA SARKIS, NANCY DE MAYO, ADAM ABOU
DIRECTOR: NICK CASSAVETES
MÚSICA: GEORGE KALLIS
PRODUCTORA: VOLTAGE PICTURES
DURACIÓN: 94 min.
PAÍS: ESTADOS UNIDOS
Almas marcadas (Marked Men: Rule + Shaw) se presenta como un melodrama romántico de bordes afilados, fiel al universo emocional que Nick Cassavetes ha transitado a lo largo de su filmografía. Lejos de buscar sutilezas extremas, la película apuesta por la intensidad directa, por los sentimientos expuestos sin red, y construye su relato sobre dos personajes que arrastran heridas visibles e invisibles, marcadas tanto en la piel como en la memoria.
Cassavetes filma la historia de Rule y Shaw como un choque constante entre el deseo y el miedo a la vulnerabilidad. Él es un cuerpo atravesado por el duelo, un joven que se refugia en la autodestrucción y en una masculinidad defensiva, mientras ella encarna la espera silenciosa, la devoción contenida y la frustración de amar desde la periferia emocional. La película encuentra su fuerza cuando observa esos silencios, cuando permite que las miradas y los gestos sostengan la escena sin necesidad de subrayados excesivos. En esos momentos, el cineasta demuestra que sigue sabiendo leer la intimidad de sus personajes.
El principal motor del film es su química protagonista, que sostiene una narrativa conocida pero eficaz. No hay voluntad de reinventar el género, sino de abrazar sus códigos: el amor imposible, la atracción física como vía de escape y la necesidad de atravesar el dolor para alcanzar algún tipo de redención. Cassavetes se mueve cómodo en ese terreno, aunque a veces la película se deja arrastrar por un dramatismo demasiado enfático, con diálogos que explican más de lo que deberían y conflictos que se resuelven de forma previsible.
Visualmente, Almas marcadas apuesta por una estética pulida, de luces suaves y encuadres que buscan embellecer incluso la crudeza emocional. Esta elección, aunque coherente con el tono romántico, diluye en ocasiones la aspereza que la historia promete, suavizando un mundo que podría haber resultado más incómodo y auténtico. Aun así, el director logra mantener una coherencia emocional que evita que el film caiga en el mero artificio.
En conjunto, Almas marcadas es una película honesta en sus intenciones, imperfecta pero sincera, que entiende el amor como un territorio peligroso donde las cicatrices no se borran, solo se aprenden a aceptar. Cassavetes no firma su obra más arriesgada, pero sí un relato emocionalmente reconocible, capaz de conectar con quienes buscan en el cine romántico una experiencia intensa y sin cinismo.


Una historia romántica donde la química entre los actores brilla por su ausencia, claro que si te gusta el mundo del tatoo y de los grafitis callejeros, puede y solo puede que te pueda llegar a interesar.
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