VILLANOS DE CINE
ALAN RICKMAN
Alan Sidney Patrick Rickman (Londres, 21 de febrero de 1946-Londres, 14 de enero de 2016)
Alan Sidney Patrick Rickman nació el 21 de febrero de 1946 en el barrio londinense de Hammersmith. Su infancia estuvo marcada por una mezcla de sensibilidad y fortaleza: creció en una familia de origen humilde, hijo de un obrero irlandés y de una ama de casa galesa, y perdió a su padre cuando apenas tenía ocho años. Ese golpe temprano contribuyó a forjar una personalidad introspectiva, observadora y serena, cualidades que años después se convertirían en la esencia de su presencia escénica.
Rickman no se encaminó de inmediato hacia la actuación. Estudió diseño gráfico en la Chelsea College of Art and Design y trabajó durante un tiempo en una pequeña agencia. Sin embargo, su interés por el teatro nunca dejó de acompañarlo. Con veintiséis años decidió dar el salto definitivo: se presentó a la Royal Academy of Dramatic Art (RADA) y fue aceptado. Su formación en la prestigiosa institución londinense abrió la puerta a una carrera teatral marcada por el rigor y la sofisticación.
A finales de los setenta y principios de los ochenta comenzó a destacar en los escenarios británicos, pero su consagración llegó en 1985 con Las amistades peligrosas en Broadway, donde interpretó al manipulador vizconde de Valmont. Su magnetismo, mezcla de frialdad y seducción, llamó la atención de Hollywood. Poco después, en 1988, su primera gran incursión en el cine lo convertiría en uno de los villanos más célebres de la gran pantalla: Hans Gruber en Jungla de cristal. Con esa interpretación, Rickman redefinió un arquetipo y demostró que un antagonista podía ser refinado, inteligente y terriblemente carismático.
Desde entonces construyó una filmografía tan variada como sólida. Encarnó a un despiadado Sheriff de Nottingham en Robin Hood: Príncipe de los ladrones; mostró su vena más delicada en Sentido y sensibilidad; exploró el romanticismo y la melancolía en Truly, Madly, Deeply; y reveló un talento cómico sorprendente en Galaxy Quest. Cada personaje parecía adquirir un peso particular en sus manos, como si desplegara una capa adicional de significado mediante una simple mirada o un silencio calculado.
A principios de los 2000 llegó el papel que lo acercó definitivamente a una nueva generación de espectadores: Severus Snape en la saga Harry Potter. Su interpretación —seca, contenida, llena de matices y de un misterio casi trágico— se convirtió en una de las más celebradas de su carrera. Rickman asumió al personaje como un rompecabezas emocional, consciente de que su complejidad requería paciencia, precisión y una sensibilidad muy particular.
Además de actor, también fue director. En 1997 debutó con la cinta The Winter Guest, y en 2014 volvió detrás de la cámara con A Little Chaos, película que también protagonizó. En ambos casos dejó ver una mirada delicada, elegante y profundamente humana.
Fuera de los focos, Rickman era descrito como un hombre leal, reservado y de humor sutil. Durante más de cuatro décadas mantuvo una relación con Rima Horton, pareja de juventud y compañera de vida, con quien se casó en 2012 en una ceremonia íntima.
Alan Rickman falleció el 14 de enero de 2016, víctima de un cáncer de páncreas que llevó en silencio. Su muerte dejó un vacío inmediato en el mundo del cine y del teatro: se marchaba una voz inconfundible, un intérprete de presencia majestuosa, un artesano de la emoción medida.



Recordado para la eternidad como el ambiguo Severus Snipe de la saga Harry Potter, pero como no, recordado como Hans Gruber en Jungla de cristal, o sus villanos en Robin Hood, principe de los ladrones o Un vaquero sin rumbo. Uno de los grandes actores del cine, que se fue a una temprana edad.
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