EL CINE DE LOS AÑOS 70
UNA CHICA TAN DECENTE COMO YO (1972)
REPARTO: BERNADETTE LAFONT, CLAUDE BRASSEUR, CHARLES DENNER, ANDRE DUSSOLLIER, ANDRÉ MARCHAND, PHILIPPE LEOTARD, ANNE KREIS, GILBERTE GENIAT, MICHEL DELAHAYE, JEROME ZUCCA, MARCEL BERBERT
DIRECTOR: FRANÇOIS TRUFFAUT
MÚSICA: GEORGES DELERUE
PRODUCTORA: LES FILMS DU CARROSSE
DURACIÓN: 98 min.
PAÍS: FRANCIA
Cuando François Truffaut rueda, entre febrero y abril de 1972, el que acabaría siendo su decimosegundo largometraje, se adentra en un terreno poco habitual dentro de su obra: la comedia negra con ribetes dramáticos. Inspirada en la novela A Gorgeous Kid Like Me (1967), de Henry Farrell, la película —rodada en Béziers, sus alrededores y diversos rincones del Languedoc-Roussillon— llega a los cines franceses el 13 de septiembre de ese mismo año, bajo la producción de Marcel Berbert.
Aunque el tono jocoso domina buena parte del relato, el trasfondo se sostiene sobre un diagnóstico pesimista de las relaciones entre hombres y mujeres. Truffaut construye una galería de personajes masculinos marcados por la mediocridad, el abuso o la mezquindad, contrapuestos a la resistencia férrea de una protagonista que intenta sobreponerse a un destino que parece escrito en su contra. No es casual que el film dialogue, aunque de forma indirecta, con Los cuatrocientos golpes, del que recoge ese deseo de libertad que recorre tantos momentos del cine del autor.
La narración se articula a través de una serie de flashbacks que ocupan dos tercios del metraje y se detienen antes del desenlace. Camille, la joven que guía la historia, repasa ante un sociólogo su tumultuosa biografía: una infancia marcada por la violencia paterna, una adolescencia entre las paredes de un reformatorio y una vida adulta rodeada de figuras masculinas tan estrafalarias como destructivas —un marido alcohólico, un abogado sin escrúpulos, un cantante dominado por sus fetiches y un desratizador que roza la manía. El cúmulo de sospechas que se cierne sobre ella —intentos de asesinato, crimen consumado— termina por llevarla a prisión, desde donde intenta explicar cómo una mujer que se considera honrada ha podido llegar tan lejos en la senda del desastre.
Los rasgos temáticos habituales del realizador emergen aquí con claridad: la presencia de los niños, la fascinación por las piernas en movimiento —un guiño al universo de Buñuel—, la pasión por el cine, la música, los libros, y ese interés sostenido por la fuerza vital de las mujeres.
La banda sonora refleja ese espíritu fluctuante entre sátira y tragedia: un tema festivo de banjo abre y cierra el film, mientras que composiciones como “Camille”, “Concertino pour Camille” o el irónico “Stanislas et Camille” añaden matices que enriquecen la atmósfera.
En el apartado visual, la fotografía se inclina por un aspecto deliberadamente áspero y sórdido, utilizando colores primarios, fondos monocromáticos y algunos encuadres picados que otorgan al conjunto un brío particular. Ese dinamismo visual acentúa el ritmo general de la obra, que avanza con agilidad incluso en sus momentos más oscuros.
Del reparto destaca de manera rotunda la interpretación de Bernadette Lafont, cuya presencia sostiene buena parte del film. También merece mención el debutante André Dussollier, cuya actuación apunta ya al talento que desarrollaría en años posteriores. Así, esta singular incursión de Truffaut en la comedia negra se revela como una pieza enérgica, irónica y amarga a la vez, marcada por su aguda observación de los vínculos humanos y por la inconfundible sensibilidad narrativa del cineasta francés.


Una agradable y divertida comedia negra dirigida por François Truffaut, donde sobresale su protagonista femenina Bernadette Lafont.
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