SERES OSCUROS DE LAS NAVIDADES Y EL CINE: BELSNICKEL: EL VIGILANTE URAÑO ENTRE EUROPA Y AMERICA
Dentro del elenco de figuras que acompañan o sustituyen a San Nicolás en distintas regiones de Europa central, Belsnickel ocupa un lugar singular. Vestido con pieles, cubierto de harapos y armado con una vara o fusta, este personaje surge desde los bosques para visitar los hogares a finales de diciembre. No es un monstruo, pero tampoco un benefactor puro: representa ese equilibrio incómodo entre la advertencia y la generosidad, premiando a los niños obedientes y humillando a los que han sido descuidados durante el año. Su aspecto descuidado —casi salvaje— contrasta con su función moral, lo que lo convierte en una figura cargada de matices.
El cine ha tardado en fijarse en él, quizá porque su iconografía es menos extrema que la de otras criaturas invernales. Sin embargo, en los últimos años ha ganado presencia en la cultura popular estadounidense, especialmente gracias a la comunidad Pennsylvania Dutch, que preservó la tradición tras la inmigración germana en los siglos XVIII y XIX. Ese resurgir cultural ha facilitado su entrada en el audiovisual.
La aparición más visible —y para muchos, el primer contacto global con Belsnickel— se produjo a través de la comedia familiar, cuando una conocida producción navideña de gran plataforma lo reimaginó como un elfo rebelde. Aunque aquella versión dista enormemente de la figura folclórica, abrió la puerta a relecturas más libres y lo situó en el radar del público internacional. De alguna forma, el cine encontró en él un puente entre lo tradicional y lo fantástico, entre la severidad moral y el humor caprichoso propio del entretenimiento navideño moderno.
Sin embargo, las interpretaciones más fieles a la tradición se encuentran en cortometrajes y producciones regionales que apuestan por un tono más costumbrista y oscuro. Allí, Belsnickel aparece como un personaje ambiguo, casi teatral, que irrumpe en las casas cubierto de pieles, tiznado de carbón y con gestos bruscos, poniendo a prueba la sinceridad de los niños. Este enfoque, más cercano al ritual que al cuento, recuerda al cine folclórico centroeuropeo, capaz de capturar la inquietud de un invierno en el que lo humano y lo salvaje conviven.
En el terreno del folk horror estadounidense, algunos cineastas independientes han intuido el potencial siniestro de Belsnickel: un ser que emerge del bosque, que conoce los secretos de una comunidad cerrada y que actúa como juez moral sin necesidad de poseer rasgos sobrenaturales. Su figura permite conectar lo rural con lo ancestral, lo que lo convierte en una pieza interesante para relatos donde la Navidad no ilumina, sino que revela.
Belsnickel es, en esencia, el recordatorio de que la celebración invernal también requiere disciplina, respeto y vigilancia. El cine apenas ha empezado a explorar su profundidad, pero su mezcla de rusticidad, misterio y autoridad promete aún muchas reinterpretaciones.
Una de las referencias más directas es el corto The Belsnickel (2015), que toma su figura para contar una historia de terror y fantasía ambientada en Navidad. Además, en algunas películas y series navideñas alemanas o suizas, Belsnickel aparece como acompañante de San Nicolás, cumpliendo su rol de disciplinario y ocasional repartidor de regalos. Su figura también ha inspirado villanos o personajes inquietantes en películas independientes de terror o comedia navideña, donde se busca combinar la tradición con un toque de oscuridad y suspense.

Recuerdo que en el largometraje Cronicas de Navidad, en su segunda parte creo recordar, que el personaje tenía un papel destacado.
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