SANTIAGO SEGURA, EL GRAN SALVADOR DEL CINE ESPAÑOL EN EL 2025.
Lejos quedan todavía los números que el cine español manejaba antes de la pandemia. El balance provisional de 2025 —a la espera de los últimos datos oficiales del Ministerio de Cultura— vuelve a confirmar una realidad ya conocida: la recuperación completa sigue sin llegar y la taquilla nacional continúa moviéndose en cifras discretas. Sin embargo, en medio de ese paisaje contenido, hay un nombre que vuelve a emerger como valor seguro para las salas.
Santiago Segura repite, un año más, como el gran sostén comercial del cine español. Padre no hay más que uno 5 no solo lidera el ranking de recaudación de 2025, sino que lo hace con una distancia abrumadora respecto a sus competidoras. Sus cerca de 13,5 millones de euros y más de dos millones de espectadores la convierten, de largo, en el mayor éxito del año, confirmando la fortaleza de una saga que ha sabido conectar con el público familiar de forma sostenida.
Muy por detrás aparece El cautivo, el ambicioso proyecto de Alejandro Amenábar centrado en la figura de Miguel de Cervantes. Con 5,2 millones de euros y cerca de 800.000 espectadores, la película ocupa el segundo puesto, evidenciando el notable salto entre el liderazgo absoluto de Segura y el resto de la producción nacional.
El tercer y cuarto lugar se disputan dos de las sorpresas más estimulantes del año. Wolfgang (Extraordinario) y Los domingos han mantenido una pugna ajustada tanto en espectadores como en recaudación, intercambiando posiciones según el criterio. Mientras la primera ha obtenido mayor rendimiento económico, la segunda ha reunido un mayor número de asistentes, demostrando que el boca a boca sigue siendo decisivo.
Completan el top-10 títulos tan dispares como La cena, El casoplón, Un funeral de locos o Sin cobertura, junto a propuestas más autorales y reconocidas por la crítica como Sirat —representante española en la carrera hacia el Oscar— y Romería, de Carla Simón. Justo a las puertas se sitúan Tierra de nadie y La infiltrada, esta última revitalizada tras su triunfo en los Goya, confirmando que, a veces, una segunda vida en taquilla también es posible.
Un año más, el cine español resiste, se reordena y encuentra sus apoyos donde siempre: en el público.

Y muy posiblemente lo vuelva a repetir en el 2026 con el estreno de la nueva entrega de Torrente.
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