MATTHEW LILLLARD Y PAUL DANO, ACTORES INSULTADOS POR QUENTIN TARANTINO.
La última aparición mediática de Quentin Tarantino no ha pasado precisamente desapercibida. El cineasta, invitado al podcast de Bret Easton Ellis, decidió compartir su lista de las mejores películas del siglo XXI, un canon personal que ya de por sí generaba curiosidad —no todos los días se escucha a Tarantino proclamar Black Hawk derribado como la obra cumbre de nuestro tiempo—, pero que acabó derivando en un episodio mucho más incómodo.
El foco, más que en sus elecciones, se desplazó hacia sus opiniones sobre ciertos intérpretes. En concreto, Tarantino arremetió con dureza contra Paul Dano al explicar por qué Pozos de ambición no ocupaba el primer puesto de su ranking. Según afirmó, la cinta de Paul Thomas Anderson arrastraba un “error muy grande”: la presencia de Dano junto a Daniel Day-Lewis. Sus calificativos, despectivos y poco habituales incluso para su estilo, encendieron la polémica. Lo llamó “nenaza” y “flojo”, asegurando que sin él la película sería “holgadamente la mejor del siglo XXI”.
El actor, al menos por ahora, ha optado por no responder públicamente. Pero sí lo ha hecho Matt Reeves, director de The Batman, quien elogió a Dano en redes sociales describiéndolo como “un actor increíble y una persona maravillosa”, una defensa directa que contrarrestaba la diatriba del cineasta de Pulp Fiction.
El asunto no terminó ahí. Tarantino también declaró que actores como Matthew Lillard u Owen Wilson no le interesan “en absoluto” en pantalla. En el caso de Lillard, la respuesta llegó pronto debido a su presencia pública por el estreno de Five Nights at Freddy’s 2. Durante su aparición en la GalaxyCon Columbus, el actor admitió que las palabras le habían dolido—“hiere tus sentimientos y eso apesta”, confesó—, aunque trató de restarles importancia ante el público que lo ovacionaba. También lamentó que figuras tan influyentes ejerzan ese tipo de agresividad verbal: “No le dirías eso a Tom Cruise… es un bully”, afirmó, subrayando la desigualdad entre la popularidad dentro de un evento fan y el lugar que uno ocupa en la industria.
De Owen Wilson, por ahora, nada se ha escuchado, y está por verse si el actor o alguien de su entorno decide intervenir en el debate. Pero lo cierto es que esta nueva salida de tono de Tarantino ha dejado en segundo plano su discutida lista cinematográfica para situarlo, una vez más, en el centro de una conversación incómoda sobre el poder, la influencia y los límites de la opinión dentro de Hollywood.

Una cosa es decir que este actor no me gusta por tal y cual razón; y otra muy diferente es faltar al respeto a un profesional o a una persona. A Quentin Tarantino se le ha ido la olla; y por cierto Tarantino como actor tampoco era un actor de aquellos que te dejan huella.
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