LADRONES CON CLASE 2 (2025)

 EL OJO CRITICO

LADRONES CON CLASE 2 (2025)
REPARTO: JOHN TRAVOLTA, GINA GERSHON, LUKAS HAAS, QUAVO, SWEN TEMMEL, KELLY GREYSON, DEMI CASTRO, NATALI YURA, ABIGAIL SPEAR, DANIEL LOUIS RIVAS, JOEL COHEN, DANNY PARDO, DERRICK GOODMAN JR.
DIRECTOR: RANDALL EMMETT
MÚSICA: YAGMUR KAPLAN
PRODUCTORA: SABAN FILMS
DURACIÓN: 101 min.
PAÍS: ESTADOS UNIDOS
Desde el primer instante, High Rollers deja claro que su presunta ambición de gran producción no es más que un espejismo. Todo en ella —desde las alfombras estridentes hasta las joyas de plástico que pretenden pasar por piedras preciosas— delata un ánimo de ahorro que impregna cada rincón de la película. De hecho, basta con contemplar la decoración de ese casino ficticio para comprender que la supuesta opulencia de Nueva Orleans aquí evocada se parece más a un salón recreativo de tercera que a un templo del lujo.


La película se empeña en recordarnos, a gritos, que sus villanos son poderosos magnates, aunque el diseño de producción, digno de una telenovela modesta, contradiga cada una de esas afirmaciones. Las paredes están adornadas con cuadros tan desafortunados que cuesta creer que alguien del equipo pensara que podían pasar por arte caro. A esta atmósfera de baratura se suma un vestuario que parece elegido con el único criterio de resultar fácil de limpiar.

Ni siquiera el reparto logra escapar de esta sensación generalizada de desidia. John Travolta carga con el protagonismo como puede, ofreciendo la interpretación más digna del conjunto, lo cual, en este caso, está lejos de ser un elogio. A su alrededor, los diálogos se recitan con la rigidez de quien ha recibido el guion cinco minutos antes de rodar. Gina Gershon ocupa el lugar que antes perteneció a Kristin Davis, aunque, como el resto de las mujeres del filme, su presencia se limita a lucir pelucas cuestionables y trajes imposibles.

El guion, por su parte, parece más interesado en imitar sin convicción la elegancia de Ocean’s Eleven que en construir una historia coherente. La trama avanza a trompicones, plagada de lagunas tan tediosas que ni merece la pena detenerse en ellas. Lo que debería ser un atraco elegante se convierte en un esbozo atropellado, incapaz de generar tensión o emoción. De hecho, las pocas veces que la película despierta alguna reacción es cuando sus propios fallos se vuelven tan evidentes que provocan la risa involuntaria.

Paradójicamente, High Rollers ni siquiera se esfuerza en poner al día al espectador sobre la anterior entrega, Cash Out. Simplemente arroja a la audiencia a una acción que nunca llega a ser emocionante y que, en su torpeza, hace que la primera película parezca una obra mucho más pulida de lo que realmente era. Con unas explosiones blandas, un puñado de ideas mal ejecutadas y un aire de dejadez generalizada, la secuela se conforma con existir, sin energía ni personalidad.

El resultado final es un intento de cine de atracos que, en vez de deslumbrar, acaba recordándonos lo difícil que es imitar el brillo cuando no hay nada que lo sustente. Una obra menor, desganada y tan poco agraciada que solo encuentra salvación en la carcajada involuntaria que, a veces, desencadena.



Comentarios

  1. Si la primera entrega se dejaba ver, esta es sencillamente infumable, los actores sin excepción están fatales y es que el propio Travolta parece que se esta mirando a si mismo; de hecho hay una escena frente a un espejo, mirándose lo bien que le sienta su rapado, su barba y su sobrepeso; y por otro lado tenemos una serie de escenas ridículas a mi parecer en especial la de la piscina. En fin, un Ocean's eleven muy pero que muy descafeinado.

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