LA SECUELA DE "WICKED" SE QUEDA POR DEBAJO DE SU ANTECESORA EN LA TAQUILLA.
Más allá de comparaciones inmediatas, el fenómeno Wicked ya puede leerse como un éxito global difícil de discutir. La decisión de dividir la adaptación del musical de Broadway en dos entregas ha permitido que la versión cinematográfica supere con holgura la barrera simbólica de los mil millones de dólares en taquilla. A día de hoy, el díptico dirigido por Jon M. Chu acumula 1.262 millones, una cifra que confirma el enorme arraigo popular del universo de Oz cuando se viste de espectáculo musical.Sin embargo, si se observa cada título por separado, el comportamiento comercial de Wicked: Parte II dibuja una curva menos deslumbrante que la de su predecesora. Aunque su estreno fue fulgurante —147 millones de dólares en su primer fin de semana en Estados Unidos, superando los 112,5 millones con los que debutó la primera—, su resistencia en cartel ha sido menor. El impulso inicial no se ha sostenido con la misma fuerza y, con la taquilla ya en descenso, todo apunta a que cerrará su recorrido en torno a los 540 o 550 millones de dólares.
La comparación directa lo deja claro. La primera película terminó alcanzando 758,7 millones a nivel mundial, con una notable concentración en el mercado norteamericano: 331,6 millones, un 65,8 % del total. En el caso de la segunda, la recaudación global se sitúa actualmente en 503,9 millones, de los que prácticamente la misma cantidad —331,6 millones, un 65,9 %— procede también de Estados Unidos y Canadá. La diferencia se hace más visible fuera de su país de origen, donde la primera sumó 283,8 millones frente a los 172,2 de la continuación.
En el plano creativo, Cynthia Erivo y Ariana Grande vuelven a sostener el relato como Elphaba y Glinda, dos figuras ya plenamente integradas en el imaginario popular. La recepción crítica y del público, además, ha sido sólida en ambos casos. En Filmaffinity comparten una valoración de 6,4 sobre 10, mientras que en Rotten Tomatoes la primera mantiene un 88 % de críticas profesionales positivas y un 95 % del público, frente al 67 % y el 93 %, respectivamente, de la segunda.
Un cierre de año que confirma que Wicked, incluso con matices y diferencias internas, ha sabido convertir su magia escénica en un fenómeno cinematográfico de primer orden.

Es curioso, porque según los estudios internos que hacen los grandes estudios y por la preventa de entradas, tenía que arrasar.
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