FALLECE EL ACTOR ESCOCÉS STANLEY BAXTER A LOS 99 AÑOS.

 FALLECE EL ACTOR ESCOCÉS STANLEY BAXTER A LOS 99 AÑOS.


Glasgow, Scotland 24 de mayo de 1926-11 de diciembre de 2025
Stanley Baxter ocupa un lugar singular en la historia del entretenimiento británico: maestro de la parodia, virtuoso del disfraz y referente de una televisión que supo combinar ingenio, elegancia y un sentido del espectáculo casi teatral. Nacido en Glasgow el 24 de mayo de 1926, creció en una familia de clase trabajadora y descubrió temprano que su vocación se inclinaba hacia los escenarios. Su talento para la imitación —un don que le permitía pasar de la sátira política al humor más delicado con una naturalidad asombrosa— emergió pronto como su sello distintivo.


Durante la Segunda Guerra Mundial formó parte de la unidad de entretenimiento del ejército, experiencia que templó su disciplina y le dio un escenario inesperado para refinar su comicidad. Tras la contienda, su vida profesional despegó en los teatros británicos, especialmente en el pantomime, género al que Baxter aportó una exuberancia y una maestría visual que acabaron convirtiéndolo en uno de sus nombres imprescindibles.

El verdadero salto a la fama le llegó con la televisión. The Stanley Baxter Show, inaugurado en los años sesenta, introdujo un humor ambicioso, con sketches de gran presupuesto, complejos cambios de vestuario y un sentido escénico casi cinematográfico. A lo largo de varias décadas, Baxter se convirtió en un pilar del humor televisivo gracias a su precisión interpretativa y a su capacidad para ridiculizar los hábitos y solemnidades de la sociedad británica sin perder nunca la elegancia. En especial, se hizo célebre por sus parodias del lenguaje y su inventiva en torno al acento y el dialecto, faceta que alcanzó su cima en Parliamo Glasgow, una sátira fonética tan ingeniosa como popular.


Su carrera, sin embargo, no se limitó al humor televisivo. Baxter brilló también en teatro, en radio y en espectáculos en vivo, manteniendo siempre un control absoluto sobre su oficio y un perfeccionismo que, según quienes lo conocieron, hacía de cada proyecto una empresa cuidada hasta el último detalle. Su presencia pública disminuyó a partir de los años noventa, pero su legado siguió creciendo. Admirado por generaciones posteriores de humoristas, es recordado como un artesano de la comedia que dotó al entretenimiento británico de una sofisticación única.

Stanley Baxter permanece hoy como una figura indispensable para comprender la evolución del humor en Reino Unido: un intérprete cuya imaginación y virtuosismo técnico elevaron el sketch televisivo a la categoría de arte escénico, y cuya influencia late todavía en la comedia contemporánea.



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