VILLANOS DE CINE
ROBERT DONNER
Robert Donner (27 de abril de 1931 – 8 de junio de 2006)
Nacido en Nueva York el 27 de abril de 1931, Robert Donner fue uno de esos actores cuya presencia parecía hecha para llenar el fondo del encuadre, pero que con el tiempo acabó reclamando un espacio propio en la memoria del espectador. Su carrera, marcada por el carácter y la constancia, se extendió durante más de cuatro décadas, dejando una huella tan discreta como firme en el cine y la televisión norteamericanos.
Antes de llegar a Hollywood, Donner sirvió en el ejército de los Estados Unidos, experiencia que moldeó en parte el temple con el que afrontaría su oficio. A comienzos de los años sesenta empezó a moverse por los circuitos de rodajes televisivos, donde su rostro anguloso y su tono de voz rasgado lo convirtieron en un secundario reconocible. Era de esos intérpretes capaces de dar verosimilitud a cualquier entorno: el Oeste, la guerra, la comedia rural o la sátira costumbrista.
Su primer gran escaparate llegó con “El Dorado” (1966), dirigida por Howard Hawks, donde compartió plano con John Wayne y James Caan. A partir de ahí, Donner se consolidó como parte del paisaje del western televisivo: “Gunsmoke”, “Bonanza”, “The Virginian” o “The High Chaparral” lo acogieron con naturalidad, reforzando su imagen de tipo rudo, de moral incierta, pero siempre humano.
En los setenta, su perfil se adaptó a los nuevos tiempos. La televisión cambió, y con ella su tono: Donner pasó del dramatismo seco de los westerns al humor absurdo de “Mork & Mindy”, donde interpretó al excéntrico reverendo Snow, un papel que lo vinculó para siempre con la vis cómica de Robin Williams. La serie le dio popularidad y mostró su sentido del ritmo y su capacidad para desarmar al público con una mezcla de energía y desparpajo.
Durante los ochenta y noventa continuó como actor invitado en una infinidad de títulos —de Columbo a MacGyver—, convirtiéndose en uno de esos rostros familiares que el espectador no siempre podía nombrar, pero sí reconocer al instante. Su último papel importante lo interpretó en “Cool Hand Luke”, una de sus películas más recordadas, donde su presencia reforzaba el tono coral y áspero del relato carcelario protagonizado por Paul Newman.
Robert Donner falleció el 8 de junio de 2006 en Sherman Oaks, California, dejando tras de sí más de 150 créditos entre cine y televisión. No fue una estrella, ni pretendió serlo. Fue, en cambio, un artesano del gesto, un actor de reparto que entendió la esencia del oficio: estar al servicio de la historia, sostenerla desde la sombra y desaparecer justo en el momento preciso.



Como villano me llamo la atención de su pistolero albino en El Dorado de Howard Hawks.
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