SHAFT VUELVE A HARLEM (1972)

 EL CINE DE LOS AÑOS 70

SHAFT VUELVE A HARLEM (1972)
REPARTO: RICHARD ROUNDTREE, MOSES GUNN, DREW BUNDINE BROWN, JOSEPH MASCOLO, KATHY IMRIE, WALLY TAYLOR, JULIUS HARRIS, ROSALIND MILES, JOE SANTOS, ANGELO NAZZO, DON BLAKELY
DIRECTOR: GORDON PARKS
MÚSICA: GORDON PARKS
PRODUCTORA: METRO GOLDWYN MAYER
DURACIÓN: 105 min.
El éxito arrollador de Shaft (1971) convirtió a su protagonista, John Shaft, en un icono instantáneo de la cultura popular y en el emblema de un nuevo tipo de héroe cinematográfico: negro, urbano, desafiante y seductor. Era inevitable, por tanto, que los productores apostaran por una secuela inmediata. Así nació Shaft’s Big Score! (1972), nuevamente dirigida por Gordon Parks, quien no solo repite fórmula, sino que la expande con más acción, más ritmo y un Harlem que palpita como un personaje más.


Esta vez, Shaft investiga el asesinato de un amigo suyo, un hombre aparentemente común que, antes de morir, robó un cuarto de millón de dólares a una red de mafias dedicadas al juego ilegal. El dinero desaparece con él, y la viuda —convertida ahora en blanco de criminales y policías por igual— se ve atrapada en una espiral de violencia. Shaft deberá protegerla, enfrentarse a los gánsteres, esquivar a las autoridades y, sobre todo, sobrevivir al caos que ese botín ha desatado.

La trama, directa y sin adornos, sirve de excusa para desplegar lo que realmente definía el espíritu del blaxploitation: persecuciones, explosiones, clubes de jazz, sensualidad desbordante y una atmósfera de corrupción que parece impregnar cada rincón de la ciudad. Parks añade más músculo y tensión a la puesta en escena, elevando el espectáculo con una persecución final memorable, rodada con la energía física y estilística que caracterizó a la década.

El éxito fue rotundo: más de 10 millones de dólares recaudados solo en Estados Unidos y una consolidación del personaje de Shaft como figura central del cine negro estadounidense. Richard Roundtree, con su porte elegante y su mirada implacable, se convirtió en el rostro de una nueva representación afroamericana en el cine, aunque, paradójicamente, el género no profundizara demasiado en la cuestión racial. Más bien adoptó las estructuras del cine policial clásico, exagerando sus rasgos —violencia, erotismo, estética callejera— y adaptándolos a los barrios y códigos de la comunidad negra.

De aquel fenómeno nacerían otros títulos imprescindibles del blaxploitation: Foxy Brown (1974), Three the Hard Way (1974) o Bucktown (1975), con intérpretes como Pam Grier, Fred Williamson, Jim Brown o Jim Kelly, todos ellos herederos del mismo estilo “cool” que Shaft había inaugurado.




Comentarios

  1. Lo mejor es que es mas dinámica y tiene mas accion que su antecesora, lo peor es que no suena por ningún lado el famoso tema de Shaft creado por Isaac Hayes.

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