CON 37 AÑOS ESTA ACTRIZ SE CONVIRTIO EN ALUMNA DE HOGWARTS.

 CON 37 AÑOS ESTA ACTRIZ SE CONVIRTIO EN ALUMNA DE HOGWARTS.


Mucho antes de que los espectadores la asociasen con los lamentos que resonaban en los lavabos de Hogwarts, Shirley Henderson ya acumulaba una carrera sólida en cine y televisión. Era una intérprete treintañera, curtida en títulos tan incisivos como Trainspotting, cuando un día recibió una propuesta tan desconcertante como improbable: presentarse a una audición para interpretar a una adolescente de catorce años en Harry Potter y la cámara secreta. A Henderson, que por entonces no conocía el fenómeno creado por J. K. Rowling, la idea le pareció tan absurda como poco viable.

Sería su hermana, lectora de la saga, quien le animaría a considerar la posibilidad. Sin embargo, el empuje definitivo llegó desde el propio equipo de casting, donde uno de los responsables vio en ella algo que escapaba a la lógica de la edad y le ofreció un consejo decisivo: no mencionar cuántos años tenía. Así fue como la actriz, con más pudor que convicción, apareció en la prueba disfrazada de colegiala, con camisa blanca, falda negra y coletas, sintiéndose —según recordaría después— ridícula y fuera de lugar.

La audición pareció diluirse en el tiempo: meses de silencio hicieron pensar que aquel experimento había quedado en anécdota. Hasta que llegó la llamada. Querían verla otra vez. Y esta vez, para ofrecerle el papel. Lo que podía haber sido un gesto pintoresco terminó convirtiéndose en una de las interpretaciones más características del universo Potter.

La clave, según la propia Henderson, residía en la naturaleza de Myrtle la Llorona. El personaje, una adolescente fallecida cuyo espíritu vaga por Hogwarts, es en realidad “una persona mayor atrapada en el cuerpo de una joven”, un matiz que permitía jugar con la ambigüedad y disimular años mediante la puesta en escena. La bruma que envuelve al fantasma, la ausencia de primeros planos y la caracterización contribuyeron a un resultado inesperadamente convincente. “Creo que nadie me reconoció”, confiesa la actriz, entre la ironía y el alivio.

Aquel papel, aparentemente excéntrico, terminó siendo una puerta abierta a múltiples proyectos posteriores. Tras su paso por Hogwarts, Henderson se integró con naturalidad en mundos tan distintos como María Antonieta, Doctor Who, la saga Bridget Jones o Star Wars: El ascenso de Skywalker, consolidando una filmografía amplia y variada. Al final, aquella falda de colegiala —que un día le pareció un despropósito— se reveló como una decisión extraordinariamente rentable.



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