EL CINE DE LOS AÑOS 70
Y AHORA LE LLAMAN ALELUYA (1971)
REPARTO: GEORGE HILTON, CHARLES SOUTHWOOD, AGATA FLORI, ROBERTO CAMARDIEL, FEDERICO BOIDO, PAOLO GOZLINO, ANDREA BOSIC, LINDA SINI, ALDO BARBERITI, FRANCO PESCE, UGO ADINOLFI, FORTUNATO ARENA, JOHN BARTHA
DIRECTOR: GIULIANO CARNIMEO
MÚSICA: STELVIO CIPRIANI
PRODUCTORA: COLOSSEO ARTISTICA
DURACIÓN: 91 min.
PAÍS: ITALIA, ESPAÑA
Película dirigida en 1971 por Giuliano Carnimeo bajo el seudónimo de Anthony Ascott que combina elementos de acción con comedia, una fusión que normalmente no aprecio y que en esta ocasión no ha sido la excepción. Mi percepción del filme es que inicia de manera prometedora pero pierde fuerza a medida que avanza el tiempo de proyección, mientras que el equilibrio logrado en la primera parte entre acción y comedia se diluye, con la segunda ganando protagonismo de forma progresiva, llegando en ciertos momentos a lo que considero una ridiculez.
En el guion de Tito Carpi, especialmente en la segunda parte (aproximadamente cuando Aleluya rescata a la monja de sus captores), se multiplican las situaciones absurdas e inverosímiles, así como los gags que se fundamentan en la violencia física y el humor burdo: Aleluya libera a la monja mediante una poción que causa una severa colitis en los forajidos; él es capturado y aparece atado bajo la vigilancia de soldados que, posteriormente, se encuentran ellos mismos atados sin explicación alguna; los soldados ocultan a la monja en un molino que parece ser más concurrido que la Gran Vía madrileña un domingo (en este lugar apartado, además de los soldados, aparecen los forajidos, el príncipe bielorruso y los revolucionarios); el príncipe es sometido a torturas y empieza a bailar sobre la mesa como forma de atacar a sus torturadores; se lleva a cabo una pelea excesivamente prolongada similar a las de Trinidad en unos baños.
En resumen, para mí, se trata de una acumulación de incoherencias. Ante un guion de tal naturaleza, Carnimeo tiene poco margen para maniobrar, aunque logra captar en algunas ocasiones escenas que están bien logradas, como la batalla inicial o el enfrentamiento final.
Respecto a la actuación de los intérpretes, considero que existe un desbalance. George Hilton desempeña el papel de Aleluya de manera destacada, presentándose como una especie de McGyver en el Oeste, y parece que este tipo de personajes son su fuerte. Junto a él, Roberto Camardiel resulta ser un general Ramírez convincente, y Agata Flori ofrece una actuación notable como la enigmática monja. Sin embargo, no puedo soportar la actuación de Charles Southwood (un actor estadounidense que desarrolló casi toda su carrera en Europa), ya que me parece que su interpretación es excesiva, independientemente de que su personaje me parezca un tanto absurdo.


Un spaghetti un tanto exótico al tener como uno de los protagonistas a un cosaco ruso, lanzando un mensaje de deshielo durante una época en que aún podemos decir que había Guerra Fría entre EEUU y Rusia; y por otro lado como toque pintoresco decir que nunca una "maquina de coser" había causado tantos muertos.
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